A las doce y seis minutos

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Sí. Esa ha sido la hora exacta en que el trono plateado de los Santos Médicos ha entrado, en la mañana del 29 de septiembre, en su ermita, en la que permanecerán hasta el 26 de septiembre del año que viene.

Momento fundamental de nuestra feria en el que, con la mezcla sugerente del sonido de las campanas, de los estruendos de la traca y de las notas del himno nacional interpretado por nuestra Banda, los fieles se despiden con un “hasta el año que viene” como lo hacemos cada seis de enero cuando la imagen del Niño sale de nuestras casas.

Y es que la procesión del 29 tiene un valor y un significado especial pues, entre otras cosas, tiene lugar en el día de San Miguel Árcangel, cuyo culto fue también muy importante en este pueblo remontándose al siglo XVI, como el de los Santos Médicos, quizás introducido por el sacristán Miguel de Linares.

Esta procesión tiene un carácter especial, es la más alegre de las tres, alegría que le viene dada por la música que la compaña, marchas alegres entre las que destacan Davisín y Resortes, la música más nuestra; además el azul del cielo y el sol radiante contribuyen a darle ese sabor especial. Y es que hay que mirar las imágenes a la salida de la iglesia y a la llegada a la Ermita, pues cuando sus túnicas policromadas se iluminan por el sol, el espectáculo es bellísimo, ampliado además por el brillo del espléndido trono. En esos momentos hay que volverse a mirarlos y quedarnos en la retina con esa imagen inigualable difícil de expresar con palabras, para guardarla en el corazón durante los próximos 365 días.

En esta edición del 2019, la calle Médico Gómez, antigua Calle Mayor, desde su comienzo en la Plaza Vieja hasta su final en la subida a la Ermita, estaba llena de fieles devotos que no han querido faltar a esta cita. Antes de comenzar el desfile, en la iglesia se ha cantado ya por última vez este año ese “Valerosos soldados de Oriente” que compusiera con tanto amor el cura Juan Belmonte y el músico David Templado.

Ha finalizado, pasadas las doce de la mañana,  el alegre desfile y ya quedan en el recuerdo las imágenes de un novenario que ha llenado la ermita de fieles cada noche, la solemne procesión del 26, raíz y centro de nuestra feria, la corta y entrañable procesión del 27, la misa solemne de este día….; todo es ya historia, historia que se repite y se hace nueva cada año.

No tardará mucho en llegar el septiembre de 2020, un mes en que el día 27 será domingo, por lo que no sería mala idea el hacer fiesta local este 29 de septiembre, tan cargado de devoción, belleza y  encanto. Dicho queda.

JOSE S. CARRASCO MOLINA