Condenan a ocho años de cárcel a un hombre que residía en una pedanía de Abarán por abusar de un menor al que hacía un ritual para quitar el mal de ojo

0
3299

Mauro F. fue condenado en la mañana de ayer por la Audiencia Provincial de Murcia a ocho años de prisión acusado de abusar sexualmente de un niño aprovechando que le hacía un ritual para quitarle el mal de ojo. Noticia publicada por La Verdad.

El ecuatoriano asumió ante el tribunal haber sometido al menor de 12 años a tocamientos y haberle practicado sexo oral. Su reconocimiento de los hechos posibilitó un acuerdo entre la Fiscalía y el letrado de la defensa, Antonio José Lucas Hernández, que rebajó su condena de los hasta trece años de prisión a los que inicialmente se enfrentaba a ocho años.

El tribunal, que dictó la sentencia ‘in voce’, le impuso además al condenado, de 57 años, una medida de libertad vigilada durante diez años y una inhabilitación para trabajar o realizar actividades con menores durante un lustro, tal y como había solicitado el Ministerio Público. Además, Mauro deberá afrontar una orden de alejamiento y comunicación con el menor de diez años a contar a partir de que recobre la libertad. La madre del niño renunció durante la vista a cualquier indemnización que pudiera corresponderle. «A nosotros no nos interesa el dinero», recalcó.

Un huevo y ramas de tomillo

Los hechos se produjeron en abril de 2017 cuando el menor, con el que el condenado mantenía una relación familiar, acudió al domicilio de este, en una pedanía de Abarán, en compañía de su madre, para someterse a un ritual contra el mal de ojo. Según explica la Fiscalía, en su escrito de conclusiones, el niño ya había acudido a él en varias ocasiones para que le llevase a cabo rituales basados en esa superstición. En concreto, Mauro llevaba a cabo una ceremonia consistente en pasar por el cuerpo de la persona a tratar un huevo de gallina y ramas de romero al tiempo que, de forma aleatoria, lanzaba con la boca agua de colonia (que previamente había ingerido) sobre el mismo cuerpo de la persona.

«Mi hijo salió llorando de la habitación y se abrazó a mí», explicó la madre de la víctima

Mauro F. se quedó solo con el niño en una habitación para llevar a cabo el citado ritual. En el salón de la vivienda, mientras tanto, aguardaba la madre del menor y una familiar con la que el condenado había mantenido una relación. Según reconoció el procesado, aprovechó ese momento de soledad, en que el niño se encontraba semidesnudo, para mostrarle a la víctima tres carátulas de películas pornográficas. Después, comenzó a someter al niño a diversos tocamientos y le practicó sexo oral.

Estos abusos se vieron interrumpidos cuando la familiar del menor decidió tocar a la puerta, que se encontraba cerrada con pestillo. La madre de la víctima explicó ayer a los magistrados de la Audiencia que inicialmente el niño no confesó nada de lo ocurrido. Fue esa familiar la que, en una conversación privada con él, logró arrancarle una confesión de lo ocurrido. «La escuché decir ‘a la cárcel vas’», explicó. «Luego mi hijo salió llorando de la habitación y se abrazó a mí». El menor también declaró ayer durante la vista ante la Audiencia aunque, por petición expresa del fiscal, lo hizo a puerta cerrada y por videoconferencia desde otra sala del juzgado.