La noche del Viernes Santo dejó en Abarán una de las estampas más íntimas de la Semana Santa local. Tras la finalización de la procesión del Santo Entierro, el Paseo de la Ermita se convirtió en escenario de un emotivo acto cargado de simbolismo y recogimiento.
Con todas las imágenes que habían formado parte del cortejo procesional dispuestas en el paseo, se llevó a cabo la presentación de la talla del Cristo Yacente ante la Virgen de la Soledad, que cerraba la procesión. En ese momento de profundo silencio y solemnidad, únicamente roto por la emoción contenida de los presentes, se entonó uno de los Dolores de la Virgen, compuesto por David Templado.
La interpretación alcanzó su punto álgido con una de sus estrofas más sentidas: “En el sepulcro escondida tanta grandeza y bondad, la madre queda sin hijo, en amarga soledad”, versos que resonaron con especial intensidad en un Paseo de la Ermita completamente a oscuras, iluminado tan solo por la tenue luz de las velas, creando una atmósfera de profundo recogimiento.
El acto concluyó con una oración pronunciada por el párroco, Miguel Ángel Saorín, poniendo así el broche final a una noche marcada por la devoción, el silencio y la emoción compartida por todos los asistentes.
Vídeo del acto:





















