Joaquín Gamboa consigue el Segundo Premio del XXXI Certamen Literario Alberto Magno en Bilbao

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El abaranero Joaquín Gamboa (Izquierda de la imagen) ha obtenido el segundo premio que otorga la Facultad de Ciencia y Tecnología de Bilbao. La Facultad, que ha celebrado el 50 aniversario de su nacimiento, reconoció en esta gala lo mejor de año.

El evento, que tuvo lugar en el paraninfo de la universidad, comenzó con la entrega de los Premios del XXXI Certamen Literario Alberto Magno. Venus elevado a la V de Raúl Gonzálvez de Águila se ha llevado el primer premio. El relato El Arquitecto de la memoria de Joaquín Gamboa Pérez, el segundo; y el tercer premio ha sido, ex aequo, para El hombre de las cien vidas de Begoña Pérez Ruiz y Zoo de Francisco Javier Sánchez.

Con motivo de este premio, el periódico La Verdad, ha publicado una interesante entrevista con Joaquín Gamboa Pérez.

Acaba de regresar de Bilbao, donde ha obtenido un premio con su obra ‘El arquitecto de la memoria’. Y en los dos últimos años ha presentado otras dos novelas cortas que resultaron igualmente finalistas. Joaquín Gamboa Pérez (Abarán, 1983) es licenciado en Ciencias Ambientales, ha cursado el máster del profesorado y tiene el título de C1 de inglés. En la actualidad, regenta una academia de clases de apoyo en su municipio. Sus géneros favoritos, además de la ciencia ficción, son el histórico y el fantástico.

-¿Qué vamos a encontrar tras ‘El arquitecto de la memoria’?

-Es una historia de ciencia ficción que se podría encuadrar en el género del misterio. El protagonista lucha por averiguar su pasado, que ha sido artificialmente borrado y, al igual que el lector, deberá ir encajando las piezas, aparentemente sin sentido, hasta llegar a la revelación final.

-¿Por qué comenzó a escribir?

-En la adolescencia, aunque no ha sido hasta hace unos pocos años cuando empecé a tomármelo mucho más en serio. Siempre he tenido gusto por la palabra escrita y las historias, y sentía que tenía algunas que contar.

-¿Qué pretende como novelista?

-Me conformo con que aquellos que leen mis historias las disfruten y les causen impacto.

-¿Tiene alguna manía a la hora de ponerse a escribir?

-Escuchar música siempre me ha ayudado a inspirarme y a hacer que las palabras fluyan.

-¿Y algún sitio y momento concreto?

-Gracias al portátil, puedo escribir casi en cualquier lugar. No hay un momento concreto, simplemente necesito sentir auténticas ganas de escribir y disfrutar haciéndolo. Si tú no disfrutas contando la historia, es difícil que alguien disfrute leyéndola.

-¿Qué personaje de un libro le hubiera gustado conocer y crear?

-Algunos personajes me parecen obra de auténticos maestros. Es difícil quedarse con uno. Destacaría a Kvothe, el protagonista de ‘El nombre del viento’, de Patrick Rothfuss.

-¿Cuáles son sus proyectos a corto y medio plazo?

-Editar tanto ‘El arquitecto de la memoria’ como las otras novelas cortas que tengo escritas. Lo cierto es que este tipo de premios, que gozan de un prestigio bien ganado, suelen facilitar en cierta manera el camino para conseguirlo. Pero, al final, lo que prima es que la obra guste o no a los editores.

-¿Qué libro le recomendaría a los que no les gusta leer?

-Es complicado recomendar uno porque depende en gran medida del género que cada uno prefiera. Yo recuerdo siempre con gran cariño ‘Marina’, de Carlos Ruiz Zafón. Ese es muy difícil que te defraude.

-¿Qué tal el panorama editorial?

-La gran mayoría de las editoriales ni se plantean editar a alguien que no conozcan previamente. Sin embargo, en los últimos tiempos han surgido varias editoriales, así como revistas, que apuestan por autores desconocidos, y que están relanzando un formato fundamental y muy entretenido: el relato o la novela corta.

-¿Escritores preferidos?

-Zafón, Rothfuss, Stephen King y George R.R. Martin. Todos ellos me parecen auténticos genios.

-¿Es posible vivir de la literatura en la actualidad?

-Es muy difícil, pero eso no debería ser obstáculo para escribir.

-¿Qué consejo daría a un escritor novel?

Los mismos que yo tengo siempre presentes: elaborar un pequeño esquema previo con personajes, fechas y acontecimientos, para no cometer errores, y, sobre todo, escribir lo que te apasione de verdad, sin ponerte límites ni censurarte. Si no te gusta lo que estás escribiendo, posiblemente ni siquiera lo terminarás.