JUEVES SANTO: Sigue en directo la Hora Santa a través de Radio Abarán y de sus redes sociales

0
1504

Tarde intensa la de Jueves Santo en la Iglesia y en las iglesias. La Iglesia celebra el Día del Amor Fraterno, la institución de la Eucaristía y la del sacerdocio. Y las iglesias, en circunstancias normales,  se encuentran repletas de fieles que asisten al lavatorio, ejemplo máximo de humildad y servicio, y  a todos los ritos que los Oficios de este día comportan. Al final, ya al atardecer, en los monumentos bellamente engalanados, queda el sagrario con el Santísimo para que sea visitado y adorado hasta el día siguiente.

Por la noche, a las doce en punto, en medio de la oscuridad y el silencio, salía en procesión la bella y expresiva imagen de José Planes en desfile multitudinario e íntimo al mismo tiempo, acompañado solo por los sones de un tambor ronco y con la luna llena como eterno testigo.

Pero, entre una y otra celebración, hay un tiempo de recogimiento, de reflexión y de oración al mismo tiempo, una Hora dedicada exclusivamente al trato con el Señor, a la confidencia con él, a la conversación íntima ante el sagrario que lo encierra.

Son sesenta minutos sólo pero que pueden hacer cambiar la vida. Sesenta minutos en los que se suceden e intercalan palabras y melodías que invitan a la reflexión y al encuentro con uno mismo y con el Señor. Sesenta minutos en los que de tú a tú tratamos con ese Cristo que se nos ha dado por la tarde en solemne Eucaristía. Sesenta minutos en los que traemos a la conversación afanes, problemas, inquietudes para que se haga su voluntad y no la nuestra. Sesenta minutos en los que hacemos un paréntesis en las tareas y preocupaciones cotidianas para centrarnos solo en lo importante. Sesenta minutos en los que pretendemos cambiar nuestra soberbia en humildad, nuestro engreimiento en sencillez, nuestro egoísmo en generosidad.

Ese es el contenido de una Hora que lleva el adjetivo de Santa, una hora en una semana también santa a pesar de las circunstancias, una hora que anima, consuela y reconforta.