La Junta de Hermandades y Cofradías Pasionarias de Abarán presentó en la noche de este martes, 27 de enero, en el Salón de Tronos, su nueva imagen visual corporativa, así como a los principales protagonistas de la Semana Santa 2026. Un acto cargado de simbolismo, emoción y compromiso con la tradición, que estuvo conducido por Diego Herrero.
Durante la velada se dio a conocer el nombramiento del pregonero de la Semana Santa 2026, distinción que ha recaído, a propuesta de la Hermandad del Cristo del Silencio, en Eduardo Carrasco, así como el de Nazareno de Honor, cargo que este año ostentará Carmelo Sánchez, miembro de la Hermandad de San Pedro. Asimismo, se presentaron a los pregoneros juveniles de la Cuaresma, los hermanos Rocío y Pablo Gómez Yepes, dos jóvenes profundamente vinculados a la vida cofrade del municipio.
El presentador abrió el acto con una cuidada definición de la nueva identidad visual de la Junta de Hermandades Pasionarias de Abarán, subrayando que se trata de una imagen que no pretende borrar el pasado, sino reconocerlo y custodiarlo. Una identidad en la que conviven memoria y presente, fe heredada y fe vivida, y que busca representar la unidad, el compromiso y la esencia de una Semana Santa que “cambia de forma, pero no de alma”.
En referencia a los nombramientos, destacó que tanto el Nazareno de Honor como el pregonero representan una manera sincera y comprometida de vivir la Semana Santa desde dentro, con fidelidad silenciosa y amor al pueblo. Del pregonero resaltó su capacidad para emocionar y transmitir el mensaje cristiano y cofrade, anunciándose que el pregón tendrá lugar el 15 de marzo, a las 12:00 horas, en la Ermita de los Santos Médicos.
A continuación, tomó la palabra el presidente de la Junta de Hermandades, Francisco J. Tornero, quien explicó que el cambio de imagen responde a una evolución necesaria para dotar de mayor calidad a la Semana Santa de Abarán, en el camino hacia el objetivo de ser declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. También adelantó la creación de un nuevo estandarte institucional que se realizará en dos fases, pudiendo verse la primera durante la próxima Semana Santa, y agradeció el respaldo constante del Ayuntamiento de Abarán y de todas sus concejalías.
Por su parte, el Nazareno de Honor, Carmelo Sánchez, expresó su agradecimiento y emoción por el nombramiento, asegurando que vivirá el cargo con ilusión y apoyando tanto a su hermandad como al conjunto de las cofradías. En la misma línea, el pregonero Eduardo Carrasco manifestó su sorpresa inicial y el honor que supone asumir esta responsabilidad, comprometiéndose a trabajar para estar a la altura y representar con dignidad a Abarán y a su Semana Santa.
Seguidamente se presentaron los pregoneros juveniles de la Cuaresma, los hermanos, Rocío y Pablo Gómez Yepes, quienes agradecieron la confianza depositada en ellos pese a su juventud. Ambos invitaron especialmente a los jóvenes del municipio a asistir a su pregón, que tendrá lugar el domingo 1 de marzo, en la parroquia de San Juan Bautista, y que estará centrado en la vivencia de la Cuaresma como tiempo de preparación y encuentro.

El concejal de Tradiciones, Jaime Tornero, felicitó a todos los nombrados y destacó la importancia de la nueva imagen visual, subrayando que permitirá identificar a Abarán en cualquier acto fuera del municipio. Por otra parte, reafirmó el apoyo del Ayuntamiento a la Junta de Hermandades y remarcó la necesidad de cuidar y preservar la identidad y los días más emblemáticos de la Semana Santa abaranera. En su intervención también insistió en el trabajo conjunto para alcanzar la declaración de Interés Turístico Nacional.
La edil de Festejos, Fátima Saorín, puso en valor el crecimiento de la Semana Santa de Abarán en participación e ilusión, señalando que es fiesta, tradición y cultura, y animó a todo el pueblo a salir a la calle y disfrutarla conjuntamente.
El acto fue clausurado por el consiliario de la Junta de Hermandades, D. Felipe Tomás, quien destacó la profunda evolución de la identidad visual como una adaptación necesaria a los tiempos, sin perder los elementos esenciales que definen a la Semana Santa de Abarán. Subrayó la importancia del Nazareno de Honor como ejemplo para todos los cofrades y reflexionó sobre el valor del pregón como anuncio fundamental del mensaje cristiano. Asimismo, dedicó unas palabras especiales a los pregoneros juveniles, resaltando su madurez, vivencias personales y capacidad para transmitir a otros jóvenes cómo vivir la Cuaresma.
El consiliario cerró su intervención agradeciendo la presencia de las autoridades, de los medios de comunicación y de todos los asistentes, dando por concluido un acto que marca el inicio del camino hacia una nueva Semana Santa en Abarán, fiel a su esencia y abierta al futuro.
Video del acto

Este es el nuevo emblema de la Junta de Hermandades de Abarán.

El emblema se eleva como un suspiro antiguo, como una obra de orfebrería que ha guardado en su dorado el pulso de un pueblo entero. Cada curva, cada voluta, parece narrar una historia contada al calor de las velas, una historia que Abarán ha sabido transmitir de padres a hijos, de manos temblorosas a manos jóvenes que aprenden a querer lo sagrado. En su centro resplandece el Santísimo Nombre de Jesús, el JHS, como un latido eterno que nunca se apaga.
Bajo la cruz que lo corona —silenciosa, firme, amorosa— se escucha el eco de todas las plegarias que han subido desde estas calles, desde estas vidas que han llorado, reído y creído a los pies del mismo misterio. Ese resplandor no es solo símbolo: es refugio, es promesa, es la luz que muchos han buscado cuando la noche parecía más larga que la esperanza. A su alrededor, las filigranas doradas se abren como un abrazo antiguo, como los brazos de una madre que jamás suelta. Y en medio de ese abrazo, las cintas que proclaman a la Junta de Hermandades y Cofradías se despliegan con la solemnidad de un legado que no se olvida. Son cintas que huelen a incienso, que suenan a tambor, que llevan en cada pliegue la voz de quienes ya no están y aun así procesionan en el corazón del pueblo.
Y allí, sosteniendo el conjunto con la dignidad de lo que nace de la tierra y permanece en ella, reposa el escudo de Abarán. La Cruz de Santiago, roja y valiente, se alza como espada de fe y como señal de identidad. A su lado, la media luna y las aguas del Segura tienen algo de eternidad: recuerdan que Abarán es un lugar donde la vida fluye, donde incluso en la sequía de los días el alma encuentra un cauce para seguir adelante. Porque este emblema no es un simple símbolo. Es un latido compartido. Es la memoria que nos une. Es la lágrima silenciosa que se derrama cuando la Semana Santa toca lo más hondo. Es Abarán reconociéndose en su fe. Es el pueblo diciéndose a sí mismo: “Aquí seguimos. Aquí creemos. Aquí amamos.”.
Este es el nuevo logotipo de la Semana Santa de Abarán

El logotipo guarda una escena que late en la memoria colectiva de Abarán: un adulto y un niño que caminan de la mano, como si cada paso fuese una herencia sagrada. En ese gesto sencillo —una mano que guía y otra que confía— se encierra la historia de cientos de madrugadas, de miles de pasos que han resonado por las calles estrechas del pueblo. Es el eco de los que se fueron, pero siguen presentes, y la mirada ilusionada de los que acaban de llegar, descubriendo por primera vez el temblor y la belleza de su Semana Santa. Allí, en esa unión silenciosa, Abarán reconoce su alma.
Sobre ellos, dos palomas se alzan al cielo, tan livianas que parecen hechas de suspiros. Son el símbolo vivo de la Procesión del Encuentro, ese instante en el que el pueblo entero siente cómo la emoción le sube por la garganta. En un solo momento, todo se detiene: las manos se aprietan, los ojos brillan, los corazones aceleran… porque allí, en esa escena que solo Abarán sabe interpretar, la vida se abre paso con fuerza y la esperanza renace con un estallido silencioso. Es la Resurrección hecha sentimiento, hecha piel, hecha lágrima contenida.
El nombre ABARÁN aparece entonces como un latido: firme, orgulloso, lleno de sentido. Y bajo él, “Vive su Semana Santa”, que no es un lema, sino un juramento compartido.
Aquí la Semana Santa no es un ritual: es un abrazo que vuelve cada año, un temblor en el pecho, un legado que se cuida como se cuidan las cosas que duelen y sanan a la vez.
Quien nace en Abarán sabe que esta semana forma parte de su historia, de su voz, de su manera de sentir el mundo.
Todo el logotipo es un suspiro profundo, una emoción que se eleva sin permiso. Es la mano temblorosa del abuelo que ya no está, enseñando todavía al nieto cómo caminar entre tambores. Es la paloma que sube al cielo recordando que la luz vuelve siempre, incluso cuando parece lejana. Es la lágrima que cae sin que nadie la vea, esa que brota cuando la fe y el recuerdo se encuentran en el mismo punto del alma.
Así es como Abarán vive su Semana Santa: con un corazón que no se esconde, con una emoción que desborda, con una identidad que se siente incluso antes de entenderla. Es tradición, es pueblo, es vida. Es, simplemente, Abarán.
















