Los vecinos de Abarán exigen que se repare «ya» la Noria grande

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La Noria grande de Abarán fue declarada Bien de Interés Cultural a finales del pasado mes de mayo. Sin embargo, poco ha durado la alegría entre los cientos de personas que cada semana se acercan hasta la localidad de la Vega Alta para contemplar cómo las aguas se elevan por las cubetas y vuelven a caer cinco metros más arriba en esta monumental infraestructura hidráulica datada a principios del siglo XVIII. Noticia publicada por La Opinión.

Desde hace ya casi un mes, la noria se encuentra parada por una avería, lo que ha levantado el malestar de diferentes asociaciones del pueblo que llevan luchando por la puesta en valor de este y otros reclamos turísticos.

Y no solo ellas, puesto que el propio Ayuntamiento de Abarán, a través de su concejal de Turismo, Joaquín Gamboa, se ha quejado por la gran cantidad de trámites que hay que hacer ahora para repararla al tener la categoría de BIC. «Nos encontramos con inmensas dificultades ante las administraciones y mientras tanto vemos cómo los turistas que vienen no pueden ver la noria funcionando», asegura, al tiempo que agradece a Miriam Guardiola, la consejera de Cultura, «su interés en la recuperación de las norias».

El alcalde de Abarán, José Miguel Manzanares, dijo ayer que la noria se averió en 2016 y la reparación costó alrededor de 30.000 euros. «Vamos a exigir a la empresa que lo hizo que revise los ejes y demás piezas en las que se trabajó hace solo dos años», comentó el regidor.

La Noria grande de Abarán se ubica en el interior de un parque en la margen izquierda del río Segura. Es uno de los símbolos emblemáticos de esta población de la Vega Alta y una atracción para todos aquellos que deseen observar de cerca su funcionamiento. Está considerada la Noria más grande en activo de Europa, y una de las más longevas, ya que data de 1805. El autor del proyecto fue Francisco Libián, aunque un siglo después se sabe que fue reconstruida, en concreto en 1915, por el mal estado en el que se encontraba.

También han pervivido los nombres de los encargados de dirigir las obras, Nicomedes Caballero y José Carrasco, más conocido como ‘Rojico el Carpintero’.

La encargada de realizar los arreglos pertinentes de las norias, así como de los sistemas de regadío, fue la Comunidad de Regantes. El armazón de madera está sustentado por unos engranajes de hierro fundido, que son el motor de todo el sistema con la ayuda del agua. Su importancia dentro del sistema de regadío de la localidad es indiscutible, ya que se encargaba de abastecer a la acequia principal, distribuyendo por 7 kilómetros de acequias y canales y alimentando 155 tahúllas que dependen del agua que les llega para que sus cultivos de hortalizas y frutales salgan adelante.