Salud recomienda la prohibición de las quemas para combatir las heladas

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La Dirección General de Salud Pública y Adicciones, dependiente de la Consejería de Salud, elaboró el 15 de enero pasado un informe con recomendaciones en materia de salud pública sobre la quema de alpacas de paja y parafina en cultivos para combatir las heladas.

«Este tipo de quemas son una práctica minoritaria que, desde hace pocos años, se utiliza de manera recurrente en comarcas como la Vega Alta entre febrero y marzo. Con ello se pretenden paliar los daños de las heladas en cultivos de variedades extratempranas. Sin embargo, el resultado es que se generan densas nubes de humo que disparan los niveles de contaminación y que afectan durante horas a poblaciones como Cieza o Abarán, entre otras», recuerdan desde Ecologistas en Acción, que llevan años denunciando episodios como el que el pasado 24 de febrero obligó a grupos de scout que tenían programadas visitas a la floración de Cieza a cambiar de actividad para evitar perjuicios a su salud.

En su informe, Salud Pública explica que «las quemas de balas de paja y de sustancias químicas como parafina en cultivos agrícolas han ocasionado varios episodios de problemas de contaminación atmosférica, al superar ampliamente niveles permitidos de contaminantes», según el informe de Salud Pública. Por lo que se recomienda su prohibición, y su sustitución por técnicas alternativas a la quema que no supongan daño para la salud humana o el medio ambiente, resumen desde la ONG conservacionista.

Ecologistas en Acción, que muestra su satisfacción porque desde Salud se reconozca la gravedad de estas prácticas, demanda a las administraciones, ayuntamientos y Comunidad Autónoma que dejen de hacer como si no pasara nada y busquen soluciones a una situación que sigue afectando a miles de personas.

De hecho, recuerdan, el último episodio tuvo lugar el pasado 24 de febrero. «Ese día se registraron niveles de contaminación muy elevados durante 8 horas seguidas, llegándose a alcanzar picos de partículas (PM10) cercanos a los 500 microgramos/m3, diez veces por encima del límite permitido», detallan.

Ni rastrojos ni restos de poda

Por último, destacan desde Ecologistas en Acción, el informe de Salud Pública también hace referencia a las quemas agrícolas de restos de podas y rastrojos. Sobre estas, «se recomienda que las mismas tengan un carácter excepcional, y que su autorización responda siempre a un riesgo fitosanitario real y comprobado por parte de la administración competente en materia de Sanidad Vegetal, a diferencia de lo que ocurre actualmente». Asimismo, la ONG ecologista, que lleva años luchando por acabar con estas prácticas, reclama que la autoridad ambiental competente regule las condiciones de las posibles autorizaciones para evitar episodios de contaminación atmosférica que pongan en riesgo a la población.