Un estafador agrícola en serie en Cieza

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Un vecino del municipio denuncia ser víctima de un sujeto que hace dos meses ya era arrestado por fraude: establecía relaciones cercanas con empresarios para cobrarles dinero por un servicio que nunca les daba.

Noticia publicada por La Opinión.

Lo arrestaban hace dos meses, el juez lo dejaba libre y, presuntamente, estaría volviendo a las andadas. Un agricultor ciezano de 70 años, que responde a las iniciales J. G., ha denunciado ante la Benemérita ser víctima de una estafa. Y señala a un viejo conocido del Cuerpo: el individuo detenido en diciembre en la segunda fase de la operación ‘Balterrafa’.

Este sujeto, de 51 años, presuntamente sería el líder de una trama dedicada a la comisión de estafas: establecía relaciones cercanas con empresarios para luego cobrarles dinero por un servicio que no les daba. Dice la víctima de Cieza que este hombre se aprovechó de su mala situación financiera debido a las cargas hipotecarias que tiene su finca, de una extensión aproximada de 200 tahúllas.

La presunta víctima de Cieza, una persona mayor y agobiada por las deudas, afirma que confió plenamente en él, ya que se granjeó su amistad y fue presentado por un comisionista conocido en Cieza. El denunciado le ofreció al agricultor la compra de la finca por un montante total de 700.000 euros. Quedaron en que el sujeto se haría cargo de las cargas de la finca con los bancos.

Según consta en la denuncia, concertaron una cita en un despacho de abogados de Cieza para que el contrato de compraventa fuera revisado y se concretara la firma. Por una parte, el agricultor y sus sobrinos, como propietarios, y, por otra, el sujeto, como comprador. Sin embargo, este último no acudió, alegando otros compromisos.

Pero a la mañana siguiente se presentó en la finca agrícola con el contrato y pidió, según el denunciante, a él y a su sobrino que lo firmaran. Según alega el agricultor ciezano, el contenido del contrato ya no era el mismo, pero J.G. expone que se vio «presionado» y accedieron a firmar. «Me dijo que, o realizábamos la operación en ese momento o ya no habría ningún tipo de trato», argumenta la supuesta víctima.

Supuestamente, el sospechoso no perdió el tiempo y arrendó la finca a otra persona, de la cual obtuvo 15.000 euros como señal. Todo ello en base a un nuevo contrato, este de arrendamiento, sobre una finca de la que no es el propietario y cuyo contrato de compraventa no ha pasado ni por notario ni registrador de la propiedad. Además de, presuntamente, no haber entregado dinero a sus propietarios.

La agresión

Varios días después, y según consta en la denuncia presentada, el sospechoso se presentó en la finca. En ese momento se encontraba solo J.G. Le exigió las llaves de la misma al agricultor ciezano, pero este ya desconfiaba de él y le reprochó que no ha recibido el dinero prometido, según consta en la denuncia.

Dada la circunstancia, «el supuesto estafador se enfurece ante la negativa y decide tomarlas por la fuerza», subraya el agricultor. En medio de la discusión, la víctima recibe una llamada de un amigo y es entonces cuando este le informa de lo que está sucediendo. A continuación, ambos forcejean. La víctima asegura que el individuo intentó meterlo por la fuerza en un vehículo, sin éxito, y que acabó yéndose.

El vecino se desplazó por su propio pie a un centro sanitario, donde llegó magullado (presuntamente, por el ataque del sujeto) y con un ataque de ansiedad. Fue a raíz de este cuando presentó la pertinente denuncia en el cuartel que el Instituto Armado tiene en Cieza.

Las autoridades ya han iniciado la correspondiente investigación que permitirá dilucidar la legítima propiedad de la finca agrícola y si J.G. ha sido víctima de una estafa. Mientras tanto, el agricultor ciezano manifiesta vivir con miedo e incertidumbre hasta que la Justicia resuelva la situación. «Es evidente que me ha querido estafar y que lo ha hecho con muchas personas en más ocasiones», tiene claro.

Desde que empezó en la carrera delictiva, apunta el Cuerpo, su modus operandi se ha ido perfeccionando, tanto en la falsificación de documentos como en la creación de vínculos con los estafados que les hacía creer que realmente era su amigo, logrando con ello un amplio margen para cometer sus engaños.