Adiós a La Pilarica

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El corazón de Pilar Fernández Cano (Abarán, 1933) se apagó el pasado domingo después de varios años de sufrimiento.

Ya desde muy pequeña, ‘La Pilarica’, como era conocida, empezó a trabajar con su padre, Fructuoso, que regentaba el bar Colón, establecimiento en el que conoció a su marido, Pedro Muñoz Salcedo, natural de Málaga y que aterrizó en Abarán procedente de Algeciras en busca de trabajo como camarero.

Una vez que ambos formalizaron su unión, desapareció el bar Colón y montaron un local junto al de su padre, al que pusieron de nombre bar La Pilarica que, junto al bar Jaque y al Galo, constituyeron las señas de identidad gastronómica durante más de medio siglo en la localidad.

Si existe alguna virtud, entre otras, que defina la persona de La Pilarica era la de trabajadora. Su hijo Rubén recuerda que su madre se levantaba a las tres de la madrugada para abrir el negocio y comenzar a elaborar las tapas, «pues enseguida aparecían por allí los panaderos, barrenderos, policías y personal agrícola que se disponían a iniciar sus tareas cotidianas. Y a las nueve de la mañana ya tenía hecha la caja de todo el día, regresando a su casa a las cuatro de la tarde».

Pero la tapa que ha hecho famosa al bar La Pilarica fue las exquisitas empanadillas. ¿Quién no ha probado tan delicioso aperitivo? Y es que por su establecimiento, situado en pleno centro de la localidad, desfilaron personajes conocidos, desde el político de UCD Joaquín Garrigues Walker a la actriz y presentadora totanera Bárbara Rey y el tenor Luis Frutos, amén de toreros, cantantes y futbolistas de los años gloriosos del Abarán en Segunda División en las temporadas 63/64, 64/65 y en la 72/73.

En Radio Abarán, tuvimos la suerte de escucharla en muchas ocasiones, ya que participaba a menudo en nuestro programa de dedicatorias, donde solía saludar con gran cariño a multitud de vecinos, de los que no quería olvidar a ninguno “y para todo mi pueblo entero” solía decir para concluir sus mensajes.

Su hijo, que también echó una mano en los últimos días de la actividad hostelera, ha cumplidos los dos deseos de su madre antes de ir al cielo: morirse en su casa y llevar el estandarte de las Siervas de María en su despedida.

Descansa en paz.