Anónima visibilizó en la Semana del Libro a escritoras silenciadas en la literatura por su condición de mujer

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Este pasado martes tuvo lugar en la Biblioteca Municipal, D. José Vargas, dentro de las actividades de la Semana Día del Libro, un taller de fomento de la lectura denominado “¡Ahora sí!. Escritoras con voz propia”, organizado por la Asociación de Mujeres Rurales, “Anónima”.

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En este nuevo encuentro con la literatura, si dio visibilidad a 18 escritoras que tuvieron que utilizar seudónimos con nombres de hombres para que les publicaran sus obras, como fue el caso por ejemplo de Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larrea, conocida como Fernán Caballero.

Otro de los objetivos de este taller fue hacer un repaso a lo largo de la historia para explicar como la mujer había sido ignorada. Para ello se dieron a conocer algunos ejemplos de la mitología Mesopotámica como, Lilit, una figura legendaria del folclore demonológico judío y, como a finales del siglo XVIII las mujeres empezaron a hacerse preguntas sobre porqué tenían menos derechos que los hombres, apareciendo en esta época el Feminismo.

Sobre este asunto, la presidenta de Anónima, recordó que “Gracias a estas mujeres que lucharon y muchas fueron encarceladas y asesinadas, hemos avanzado mucho en derechos de la mujer”.

Victoria Molina, de igual forma insistió en “Que no hace ni cien años no podíamos ni ir a la Universidad” y animó a la sociedad a cuidar estos derechos.

Para finalizar recomendó interesantes libros que versan sobre la lucha de la mujer por sus derechos y del feminismo, despidiéndose de los asistentes con la lectura de un poema propio.

Y llegó esa madrugada, la que esperaba, la que anhelaba.
Y cogi mi mochila, repleta de todo lo vivido.
Y subí al tren…
Y ahí estaba, en una nueva estación, de una ciudad, sin importar su nombre.
Y ahí estaba mi mochila, vacía ya.
Por cada estación que pase fui dejando algo. En una el miedo, en otra la incomprensión…lo breve, lo muerto, la tristeza, lo denso…lo incoherente….La falta de caricias.
He venido a perderme, a romper la indiferencia, a transformar el dolor en alegría, a conquistar nuevas ilusiones, a esparcir el perfume de mis sueños.
He venido a dejar mi propia huella, a conocer la libertad…
Enfrente mio, un banco de metal, frío…
Me senté y lloré…
Comenzaba mi nueva vida!!

Victoria Molina.

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