Entrevista a Antonio Caballero en La Verdad ‘Abarán, Londres, Vietnam’

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Antonio Caballero ha convertido a su empresa, Frutas Torero, en una de las primeras compañías españolas en exportar sus productos al país asiático. Artículo publicado en La Verdad.

Empezó de la nada hace cuarenta años con su hermano, y ahora da trabajo a cientos de trabajadores en toda la comarca de la Vega Media

A su padre, que era pastor, le llamaban el torero. Al hombre le gustaba de vez en cuando capear a alguna de sus cabras y sus conocidos no encontraron mejor apodo posible para bautizarlo. De ahí que Antonio Caballero (Abarán, 1958), junto a su hermano, decidiera, hace ya 40 años, homenajear a su progenitor bautizando a su empresa precisamente como Frutas Torero, la comercializadora que regenta en Abarán desde 1979 y que hace unos días era noticia por ser una de las primeras empresas españolas en exportar productos a Vietnam.

Antonio es un hombre amable y abierto. Comparte despacho junto a sus oficinistas en la nave donde centraliza su fruta, en la avenida de la Estación, a las afueras de Abarán. Inició su negocio junto a su hermano con solo 21 años y prácticamente con lo puesto. «Ni teníamos campo ni nada. Comprábamos la fruta yendo por los campos y la estriábamos como buenamente podíamos, porque antes no había las máquinas que hay ahora. Ya después la exportábamos», explica el empresario.

Resultaría difícil a un joven de ahora hacerle entender que antes todos los negocios se hacían a mano. Pero así era, sin ordenadores ni teléfonos móviles. «Cuando nosotros empezamos, colocamos una línea de teléfono y aquello fue un adelanto descomunal, porque podíamos comunicarnos directamente con el cliente sin necesidad de que este se desplazara». Poco a poco, la empresa se fue adaptando y modernizando, al tiempo que fue adquiriendo tierras para plantar fruta de hueso y uva de mesa y, así, no depender totalmente de terceros. Ahora, Frutas Torero es un referente con cientos de trabajadores de toda la comarca.

Pero Antonio Caballero ve con preocupación el futuro del sector, sobre todo el de la fruta de hueso. «Tenemos que plantar, recolectar y comercializar y vemos que la competencia es cada vez mayor. Además, las grandes superficies nos dominan muy bien porque la fruta de hueso no tiene aguante, se pasa enseguida, lo que no ocurre con la uva, que dura mucho más en las cámaras y eso es un plus a la hora de exportar a países lejanos», aclara el frutero. El futuro pasa por llegar antes y más lejos. Por eso, Antonio Caballero aguarda ansioso que el Gobierno español autorice definitivamente la exportación a China, donde, según el empresario, «puede abrirse un mercado muy amplio y prometedor».

Taurino, tenor y futbolista

Y es que a Antonio Caballero no le ha vencido la edad y conserva aún ese espíritu emprendedor que caracteriza al abaranero y que se hiciera famoso con aquel ‘Abarán, París, Londres’ puesto de moda por Antonio Gómez desde Inglaterra. «Antonio nos ayudó mucho, fue el fundador de Gómez en Inglaterra y todos trabajábamos con él. Nos ayudó muchísimo a todos, era como mi segundo padre y tenemos que estarle muy agradecidos».

La afición a los toros la heredó Antonio Caballero de su padre. Presume con orgullo, y sin faltarle razón, de que el cartel de la corrida de feria de Abarán, que se celebra en septiembre coincidiendo con las fiestas en honor a los Santos Médicos, San Cosme y San Damián, «es de los mejores de la Región y de España. Coincide que el empresario de la plaza de Murcia, Ángel Bernal, lo es también de Abarán, y el hombre sabe que aquí tiene que traer una buena corrida», aclara.

Antonio Caballero dice que el ambiente de toros de cada 27 de septiembre en Abarán no lo cambia por nada. «La gente en la calle, las neveras, las meriendas de camino a los toros. Es algo que todo el abaranero criado aquí siente en el corazón y con orgullo». Como también lleva dentro este agricultor y exportador de Abarán su afición a la zarzuela. «En mis tiempos hice mis pinitos cantando alguna zarzuela pero cuando me vine a dar cuenta, la voz ya se me había tornado ronca sin nada que hacer», indica con una sonrisa.

No obstante, Caballero recuerda con añoranza aquellas noches de señorío en el teatro Cervantes, donde hombres y mujeres se ataviaban con sus mejores atuendos para pasar un buen rato frente a las tablas del centenario edificio y después de una buena tarde de fútbol. «Yo fui futbolista y después presidente del Abarán durante siete años, y también me da mucha pena cuando veo ahora que el fútbol en los pueblos está cada vez peor». Le consuela a Antonio que, al menos este año, los aficionados disfrutarán de un buen derbi con el eterno rival, el Club Deportivo Cieza, ya que ambos equipos han descendido a Regional Preferente.

Pero que nadie crea que Frutas Torero se acabará cuando a Jesús y a su hermano le llegue la hora de jubilarse. Su hijo se prepara para incorporarse a la empresa el año que viene. «Sé que el futuro es muy negro, pero solución hay, porque fruta siempre hay que comer. Yo creo que todo pasa por quitar fruta para que los mercados no se saturen, y si tenemos que dejar cuatro o cinco años varias hectáreas en blanco, tendremos que hacerlo».