Gran tarde de toros de Perera en Abarán

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Casi lleno. Soleado y caluroso. El nuevo coso de La Era cumplía su vigésimo aniversario y la Agrupación Musical Santa Cecilia volvía a hacer el paseíllo después de 15 años.
6 toros de Santiago Domecq. 1º manso con genio; 2º de perfectas hechuras y seriedad, estupendas formas pero fondo justo. Muy buen toro, a pesar de todo, premiado con la vuelta al ruedo tras una tímida e injustificada petición de indulto; 3º zurrado en el caballo, no tuvo espíritu; 4º facilón pero sin clase; 5º buen toro sin ser sencillo; 6º exigente sin ser verdaderamente bravo.

Enrique Ponce (marfil y oro): estocada casi entera traserita y caída (oreja); Pinchazo y estocada (oreja). Miguel Ángel Perera (gris y oro): estocada y descabello (dos orejas); estocada (dos orejas). Paco Ureña (malva y oro): reiteradamente mal con la espada y el descabello (palomitas cariñosas); pinchazo y media estocada sin puntilla (dos orejas).

Enrique Ponce lidió con sabiduría a un primero que, sin fijeza, blando de remos pero con poder en el cuello y en los cuartos traseros, se defendió con más mala intención que violencia ya desde el caballo. Ponce lo trajinó con soltura y escaso compromiso con el capote y, tras brindar al público, lo convenció a media altura. El toro, que había querido renunciar en banderillas, se aguantó en el último tercio pero protestando casi siempre y sin romper. Ponce lo mató rápido, que no es lo mismo que bien, y cortó una oreja sin relieve. Con el cuarto, sin fondo ni clase, dibujó carteles de toros de tanta estética como escasa profundidad. Faena con momentos formalmente bonitos. De agradable sabor pero sin memoria de paladar.

Tres muletazo como tres caras joyas le pegó Perera al segundo en el cierre de faena: una ayudado por alto soberbio, otro por bajo excelente y una trincherilla torerísima. Tres soles tempraneros en la tarde de toros de Abarán. Tres chicuelinas en el quites habían prologado ese momento cumbre. Y, antes, tres lances a pies juntos y una media igualmente bella. El incio de faena, muy quieto, tuvo otros tres muletazos ajustadísmos en una serie de 8 sin rectificar. Y la faena, que tuvo fondo y eco, habrá sido de las obras mejores de Perera en este 2019. Seguro. Tuvo el toro momentos. Embestidas buenas y muy buenas sin continuidad. Fueron mejores sus formas puntuales (muchas), que su fondo general. Perera estuvo con él a gran nivel y le dieron dos orejas tras una estocada no definitiva pero Fe perfecta y canónica ejecución. La tarde de Perera, en fin, fue prodigiosa: un aviso a navegantes para el domingo en Las Ventas… Porque salió a Abarán como si fuera la última tarde de su vida. Como si en ello le fuera la ídem. Y se la jugó sin cuento en un incio de faena de rodillas en la que, en el tercer redondo, el toro de Santiago Domecq le rajó la taleguilla. Perera se recuperó rápido, se volvió a echar de rodillas y remató la tanda como diciendo: “Ureña, prepara el cuerpo que el domingo voy a por ti”.  Antes había echo un quite por tafalleras y cordobinas en el que sobresalieron las últimas. Y, después, un tempamdísimo, sabrosísimo, exquisito y lentísimo toreo con las dos manos que, sin embargo, fueron lo menos jaleado. Y una estocada de manual. Tardón de toros de Perera en Abarán.

Ureña, fuera de los barrocos ayudados por alto al tercero, poco pudo expresar con un toro acobardado por un tan efectivo como excesivo puyazo de Iturralde. El sexto fue un toro exigente y Paco lo abrió con toques visibles. Cuando quiso traérselo con más pureza por el lado izquierdo estuvo a punto de llevárselo por delante. No fue la tarde más feliz de un feliz año para Ureña. El domingo tendrá que darle réplica a un Perera que, en Abarán, le puso las peras al cuarto.

José Francisco Bayona.

Al finalizar el festejo la banda de la Agrupación Musical Santa Cecilia interpretó el Himno Nacional.
Enrique Ponce brindó su segundo toro al Gigantero de Honor de este año, Rami Aboukhair.