
Me imagino que José Antonio estaba un poco “celoso” del éxito que tuvo su mujer, Viqui, con ese emotivo y sentido pregón de Navidad que nos regaló el pasado año. Y he aquí que este año el Ayuntamiento, acertadamente, lo elige a él para pregonar las fiestas de 2025. Así que ya pueden decir que forman un matrimonio de pregoneros.
Y si Viqui nos hizo pasar un rato realmente agradable, no se ha quedado atrás su marido con este pregón de feria.

Una vez más la Plaza Vieja se mostró como un recinto recogido y entrañable para albergar actos como este que, muy bien conducido por la joven Elena Gómez, fue el pistoletazo de salida de esta edición de nuestras fiestas.
Intervino, en primer lugar, Fátima Saorín, Concejala de Festejos, para recordar que “este pregón hace el número cuarenta de una ya larga serie en la que han participado hombres y mujeres de Abarán o de fuera de este pueblo.
Hombres y mujeres de distintas procedencias, condiciones y profesiones, pero con algo en común, el deseo de proclamar a los cuatro vientos la esencia y la vivencia de nuestra feria de septiembre”.
Afirmó que esta es una feria “en la que esta Concejalía ha puesto el mayor empeño empleando todos los medios disponibles, habiéndose visto apoyada y arropada por muchas personas y asociaciones que merecen nuestro reconocimiento.
Pero todo este esfuerzo sería inútil si el pueblo no se volcara en vivirla intensamente, saliendo a nuestras calles, a nuestra ermita, a nuestra Plaza Vieja, a nuestro Parque, a nuestra Plaza de Toros, a compartir, a disfrutar, a reír y, sobre todo, a encontrar, a encontrarnos unos con otros, y a reencontrarnos con los abaraneros de fuera que no faltan a esta cita anual”.

Fueron subiendo al escenario la Reina y Damas de esta feria recibiendo su ramo de flores.

Seguidamente, fue llamado Pedro Morente, Hijo Adoptivo de Abarán, para presentar al pregonero, de quien dijo que era abaranero de cuna, devoto de los Santos Médicos y la Virgen del Oro y que lleva 53 años implicado en la vida social. Afirmó que “José Antonio no tiene que preguntar a nadie cosas del pueblo” y lo calificó, refiriéndose a su actividad profesional como “sanador y consejero” y, que, aunque es “abaranero de pernocta” no pierde su arraigo y amor por su pueblo.
Y llega después el momento cumbre de la noche y José Antonio Pascual López comienza su pregón haciendo una graciosa referencia a sus apodos, Cojo y Catre, afirmando que “hay días que estoy más Cojo, y días que soy más Catre”.

Se definió como “abaranero militante” y afirmó que “nadie está obligado a ser o sentirse abaranero aunque viva o haya nacido aquí. No es una obligación, es una suerte sentirse parte del lugar donde uno vive,sentir que existen lazos invisibles que lo unen a su entorno y a sus vecinos, que podemos sentir orgullo propio de los logros de los nuestros, y que, como a Unamuno, nos duela Abarán”.
Definiò la abaranería como “una forma de vida que nos permite disfrutar de las múltiples ventajas de ser y/o vivir en nuestro pueblo y que, no impidiéndonos ver los problemas, no nos deja hundirnos en el pesimismo sino que nos lleva a intentar ser parte de las soluciones”.
Volvió a insistir en la importancia de los apodos en el pueblo diciendo que “Lo que verdaderamente importa y explica muchas cosas es el apodo. No es lo mismo ser Cojo que Porra, Lavero que Jarras, Amoroses que Trabuquillos o Chismo que Catre,..”.
Se refirió a la explosión de alegría que suponen las fiestas recordando momentos y vivencias de su infancia, con las atracciones feriales en la ermita (coches eléctricos, casetas de tiro…), las verbenas en el parque, los toros…hasta llegar al trueno gordo.
Dijo, refiriéndose a estos días tan entrañables que “aquí, entre el rumor del río Segura y sus norias y el eco de las campanas, se siente que el tiempo se detiene, que la comunidad revive sus raíces, y que, por unos días, todo es posible”.
Acabó el pregonero aterrizando en el presente y haciendo una llamada para la implicación de todos en la marcha del pueblo:
“Hoy más que nunca, Abarán nos necesita. Necesita que lo sintamos, que lo vivamos, que lo hagamos grande, con cada pequeño gesto.
Porque «hacer pueblo» no es solo recordar lo que fuimos, sino ser parte activa de lo que somos y de lo que queremos seguir siendo.
Es compartir la mesa, el baile, la procesión, es llenar las calles, es comprar en sus tiendas, ponernos en forma en sus gimnasios, es compartir en sus bares y cafés, es vivir sus actos, es volver a encontrarnos en la Ermita, en La Era, en el Parque, como siempre, pero con esa chispa renovada que solo nace cuando decidimos ser protagonistas de nuestra propia historia.”
Y con vivas a la Virgen del Oro, a los Santos Médicos y a Abarán, dio fin a su pregón, un pregón hecho no solo con palabras bien distribuidas y seleccionadas, sino sobre todo con el corazón y el sentimiento, sin caer en la sensiblería.

Al final el alcalde le impuso el escudo de Abarán agradeciendo su pregón, en pregón de un abaranero que predica su origen donde va y que se implica en la vida de su pueblo, Cojo y Catre por más señas.
JOSE S. CARRASCO MOLINA

Video del Pregón de Feria 2025


















