Noche de Viernes Santo en Abarán

0
310

Se anuncia como Solemne procesión del Santo Entierro a las 9 y media de la noche.  Es la más seria. Todas las hermandades figuran en ella y se esmeran en conseguir esa solemnidad y brillantez y seriedad que requiere lo que esta noche se conmemora.

Publicidad

Los adornos con flores de los tronos se han estado realizando con mimo durante toda la tarde por los “especialistas” en esta tarea de cada hermandad. Claveles, rosas, gladiolos…de los más diversos colores son colocados con primor en las andas para que sean bello acompañamiento a las imágenes que esta noche desfilan.

Desde bastante antes de la salida, las aceras ya están llenas de espectadores que expectantes desean ver esta solemne procesión.

Ya no aparece un Niño para abrir el desfile, ha dado paso a una cruz desnuda. También otra cruz de mayor tamaño ha sustituido a los sayones airados.

Tras esta primera hermandad, la figura imponente de ese San Pedro, el único que salió de las manos de José Planes, encargado por ese gran hombre que fue Don Pedro García, que tanto colaboró el engrandecimiento de nuestra Semana Santa. Y con él, el gallo, como símbolo de esa negación de la que luego el apóstol tanto se arrepintió, llorando amargamente.

A continuación, ese trono que tanta impresión causó cuando desfiló por vez primera. Nada menos que cuatro figuras lo forman, imponente paso cincelado por el escultor valenciano Efraín Gómez Montón y traído a nuestro pueblo gracias a la generosidad del entonces alcalde Don José Ruiz Gómez. Un Descendimiento que admira y sorprende cada año como si fuera la primera vez.

Una Piedad con el dolor grabado en su cara de manera maravillosa porta al Hijo muerto en esta noche de dolor, a hombros de una hermandad forjada a base de esfuerzo y amor propio. Pedro Carrillo siempre en el recuerdo, amigo de la seriedad y la rectitud en los desfiles.

Esta noche la Verónica aparece sola en el trono, ya no está ese Cristo a quien quitó el sudor con ese paño dejando grabada su cara en él. Su banda marca el paso del trono con marchas perfectamente afinadas que dan solemnidad al momento.

Y, tras la Verónica, la imagen que es el centro y la razón de ser de esta procesión, otra obra del escultor murciano Planes encargada en este caso por el Doctor Molina que estaba tan orgulloso de ella. Es un Cristo yacente que derrocha expresividad y dolor por todos lados. La hermandad de los Armaos lo acompaña y todos los que contemplan se levantan a su paso en un gesto de respeto y recogimiento.

Continúa el desfile con otra hermandad que vestida de rojo, está muy ligada a nuestra Semana Santa. Esta noche María Magdalena está sobre el trono que portan unos anderos orgullosos de su túnica y que marcan el paso al compás de una banda de cornetas y tambores que ejecutan las marchas con maestría.

Y, tras ellos, otra banda que en los últimos tiempos se ha renovado y diversificado en sus instrumentos y repertorio. Es la hermandad de los niños, la que tiene la edad media más baja. Decenas de niños y niñas con sus túnicas blancas soportan el paso lento y el recorrido largo de la procesión. Tras ellos, la bella imagen de San Juan con su palma en la mano y con un lazo negro esta noche como símbolo de luto por la muerte de su Maestro.

Como siempre, cierra el cortejo la Madre, esta noche en la imagen de la Virgen de la Soledad, alumbrada por velas encendidas que nos hacen vislumbrar el dolor de María tras la muerte de su Hijo. Antes del trono dos filas de manolas con sus tejas y mantillas primorosamente colocadas le sirven de cortejo y compañía en esta soledad del dolor. Marcan el paso del trono los sones de una Banda que interpreta con primor las marchas procesionales más propias de nuestros desfiles.

Tras un largo recorrido, acaba la procesión cuando esta imagen de la Virgen sube  parsimoniosa y solemne por el atrio y suena el himno nacional. En el ambiente emoción, lágrimas, dolor contenido.

Recordamos hoy la noche de Viernes Santo en Abarán:

Publicidad