El municipio celebró el 26 de septiembre la onomástica de San Cosme y San Damián. La procesión, inició un año más su tradicional recorrido, aunque en esta ocasión la salida de los patronos se realizó después de la misa en la iglesia de la Ermita, por lo que el cortejo partió pasadas las siete de la tarde, para iniciar un recorrido que también este año fue distinto a causa de las obras en la Iglesia de San Pablo, que han motivado que la procesión tuviera que terminar también en la Ermita.


Es, sin duda, nuestra tradición más antigua pues hunde sus raíces en el siglo XVI cuando el entonces sacristán Cosme Juan de Durán la trajo desde tierras valencianas. Desde entonces, la devoción y el culto a los Santos Médicos se convierte en el rasgo fundamental de la identidad de este pueblo y es su mujer, Leonor de Molina, quien en su manda testamentaria deja instituido para siempre que se digan cada año en el día de su fiesta “vísperas, procesión y misa cantada”.
Víeo del inicio de la procesión:

Y así lo venimos haciendo y, aún entrado el siglo XXI, seguimos dando cumplimiento a ese entrañable encargo. Es verdad que este Abarán de hoy poco tiene que ver con el de hace cuatro siglos y que se nos hace difícil imaginar por dónde discurriría aquella procesión desde aquella pequeña ermita en un cerro al que no era tan fácil acceder desde las casas de aquel lejano Abarán.

A pesar de esta distancia en el tiempo, cada veintiséis de septiembre, los Santos Médicos vuelven a salir en solemne procesión, protagonizando lo que es el acto central de la feria septembrina y sin el cual aquella apenas tendría sentido.



Como hace siglos, las imágenes vuelven a salir de su ermita, que ya no tiene nada que ver con aquella antigua, en ese marco incomparable que es ese paseo emblemático.

Y a su salida, se mezcla el sonido de las campanas y el de los cohetes y el de las notas de himno nacional interpretados por nuestra Banda de Musica. Y sigue intacta la emoción después de siglos y sigue viva la devoción después de generaciones y generaciones y sigue vibrante su culto tras el paso de tanto tiempo.
A su llegada suenan los himnos de la Virgen y de los Santos Médicos y el pueblo emocionado prorrumpió en vivas y aplausos…
Y así un año más en este septiembre tan sugerente, tan entrañable, tan nuestro.

















