Recordando el esplendor de El Menjú

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Aunque hoy en día totalmente abandonado y muy deteriorado después de haber sufrido continuos incendios a lo largo de más de 30 años, el paraje de El Menjú, situado entre los municipios de Abarán y Cieza, gozó en su día de un gran esplendor.

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Canales para riego, residencia solariega con zonas dedicadas a la práctica de la hípica, un gran jardín botánico y un monumento dedicado a la Ninfa Aretusa, formaban parte de este idílico paraje.

Una fuente dedicada a Aretusa, Ninfa del agua.

En la mitología griega, Aretusa (Ἀρέθουσα) era una náyade hija de un dios fluvial arcadio y conocida cazadora.

Alfeo se enamoró perdidamente de ella, pero Aretusa, que se había prometido permanecer siempre virgen, pidió auxilio a su compañera Ártemis, que la transformó en corriente de agua para que huyera así de las solicitudes del dios.

Cuando se vio totalmente acorralada, Aretusa dirigió su curso bajo el mar y apareció en la isla de Ortigia, generando el manantial que lleva su nombre, cerca de Siracusa.

Queriendo aun así materializar su amor, el río Alfeo mezcló desde entonces sus aguas con las de la fuente Aretusa.

La ninfa fue divinizada por los habitantes del lugar, que le dedicaron numerosa poesía bucólica y la representaron en las monedas rodeada de delfines.

Por otra parte, en las Fábulas de Higino se dice que Aretusa era hija de Nereo y tuvo un hijo con el dios Poseidón el cual es llamado Abante.​ Sin embargo, en el Catálogo de mujeres nos encontramos que Aretusa era una hija de Hiperénor, a su vez hijo de Poseidón y Alcíone. También tuvo unión con Poseidón en el pueblo beocio de Euripo, y fue transformada en una fuente de Calcis por obra de Hera; pero antes dio a luz a Abante, caudillo de los abantes de Eubea.

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