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Desde el redoble hasta el corazón: Antonio Ato Miñano nos invita a la Cuaresma

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El pregón de Cuaresma en Abarán este año fue un evento cargado de emoción y devoción, marcando el inicio de la cuenta regresiva hacia la Semana Santa. En el marco de la Iglesia de San Juan Bautista, la Banda de Cornetas y Tambores Ecce Homo Abarán se reunió para celebrar este período especial.

En el acto estuvieron presentes el Alcalde de Abarán, D. Jesús Gómez, el Primer Teniente Alcalde y Concejal de Tradiciones, D. Jaime Tornero, los Párrocos de San Juan Bautista, D. Felipe Tomás y de San Pablo, D. Miguel Ángel Saorín, el Presidente de la JHCP de Abarán, Fco. Javier Tornero, así como miembros de las diferentes hermandades y cofradías del municipio y un gran número de vecinos y vecinas que llenaron la Iglesia de la Garita.

El pregonero de este año, Antonio Ato contó con un presentador de excepción, ya que fue D. José Victorio Miñano Turpin, Pte. de la Pontificia, Real, Hospitalaria e Ilustre Cofradía Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista y Señor Resucitado de Ricote quien introdujo el acto.

Con un estilo apasionado y reflexivo, Antonio Ato compartió sus vivencias y experiencias en el mundo de la música cofrade, destacando la importancia de las tradiciones y el compromiso con la comunidad.

Desde sus humildes inicios como músico hasta los momentos más significativos en la historia de la banda, el pregonero transmitió su profundo amor por la Semana Santa y su deseo de preservar las tradiciones para las generaciones futuras.

El pregón también incluyó momentos emotivos, como el homenaje a su tío Enrique, quien fue una figura inspiradora en su vida y en su pasión por la música cofrade. Además, se hizo hincapié en la importancia de involucrar a los niños y niñas en las tradiciones de la Semana Santa, como una forma de garantizar su continuidad en el futuro.

El Director Musical de la Banda de CCTT Ecce Homo Abarán, en nombre de sus componentes, quio hacer entrega a Antonio Ato de un obsequio en agradecimiento a su contribución musical a esta formación
Su gran amigo y compañero de banda, le hizo entrega de un recuerdo de este acontecimiento.
El Presidente de la JHCP Abarán, Fco. Javier Tornero dedicó unas palabras agradecidas elogiando el espléndido pregón de Antonio Ato y entregó al pregonero el pin oficial de la Junta de Hermandades y Cofradías Pasionarias de Abarán.
Hubo también momentos para recordar a los que han pasado por la banda pero que por circustancias de la vida ahora no forman parte activa de ella, como el compañero Adrián, a quien esperan que pronto vuelva a desfilar con ellos. Su hermano recogió el obsequio.
El acto lo cerró el Paárroco de San Juan Bautista, D. Felipe Tomás, agradeciendo la gran acogida de este Pregón de Cuaresma e invitando a vivir la próxima Semana Santa con devoción y fe.

El pregón de Cuaresma en Abarán fue un evento lleno de nostalgia, gratitud y esperanza, que recordó a la comunidad la importancia de mantener viva la esencia de la Semana Santa y de compartir su devoción con las generaciones venideras.

Vídeo del acto:

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PREGÓN DE CUARESMA POR ANTONIO ATO MIÑANO

De la ceniza a tu mirada

Bajo el manto de estrellas en la noche abaranera, se abre en corro una banda y no una banda cualquiera. A tan solo 40 días y con la ceniza aún en la frente, es la recta final, la Semana Santa se hace presente.

¡Vámonos Jorge!

Al unísono la percusión entra, vamos tranquilos, sin correr en los tres palos, el palabrar que se entienda, redoble cerrado y compás, mucho compás que el del bombo se desorienta.

Dos compases de tambor y el llanto de la corneta suena, ha marcado La Fé, el corazón ordena. Partituras desplegadas que al corte entramos en escena. Vamos todos a una, hagamos que valga la pena.

¡Corte de Aro! Arriba el instrumento. Vamos muchachos, ha llegado nuestro momento. Hagamos música para aliviar su sufrimiento. Que esta les sea de esperanza y les sirva como aliento.

Que cada golpe y cada soplido sean oración, que elevamos al cielo con fe y devoción. Así, noche tras noche, de mucha preparación, para lo que está por vivir en nuestra Semana de Pasión.

Porque en la Cuaresma, la música es el lamento, nos anuncia la Semana Santa, como un susurro a lo lejos. Que retumbe la marcha, que todo quede claro, es la recta final, estamos listos y preparados.

¡De piano a fuerte!, ¡redoble y compás! Somos la banda que lleva la fe al compás de su andar. Que la música nos guíe, en este sendero de luz, que cada nota y cada golpe se sientan hasta en la cruz.

Los tambores retumban, como el latir de un corazón, en cada golpe y cada nota se siente la devoción. Músicos sin titulación, sí, pero más que eso, somos parte de una historia muy antigua, de una fe que hoy voy a mostrarte. No son simples golpes los que damos, son el eco de aquellos que un día nos guiaron, legado de una tradición que persiste, cada ritmo y cada gesto es heredado.

Que este pregón sea eco de nuestra fe sagrada, cada verso una vida de esperanza, y en un segundo cuando el silencio nos alcance, respiraremos hondo y de cada fallo haremos balance.

A la palillera tranquilos y con fundamento. Que suene con gracia y a la vez con lamento. Que cada golpe de baqueta resuene claro en la madera como la cruz de Jesús en su caída tercera.

Vamos muchachos que la gloria nos espera. Esto hay que trabajarlo bien, no existe otra manera. Con paso firme y seguro sale la banda adelante, ensayos caminando marca el paso el estandarte.

Ensayo tras ensayo, repetición tras repetición, forjaremos esta batería con hilo fino y precisión. Con cada nota y golpe, en perfecta unión, seremos maestros del compás y nuestros compañeros serán el pulmón.

Que aquí no somos nadie, ¿pero a quién le hemos empatado? Con humildad y orgullo, nuestro camino quedará marcado. Que no hay secretos ni nada inventado. El único secreto es: ensayo, ensayo, ensayo, ensayo y ensayo.

“Una marcha, una agonía; una historia, una melodía.” Un compás, una armonía; una banda, una sinfonía.”

Última noche de ensayos, la escalera nos acompañó. La Cuaresma se desvanece, el Domingo de Ramos brotó. En las calles estrechas el pasacalles llega a su final. La Semana Santa llama, es tiempo de desfilar.

Marcan la marcha real, aquí el ensayo acaba, cerramos los ojos y ya estamos frente a tu mirada, es Domingo de Ramos y a humildad y paciencia nos encomendamos. Que Abarán viva su Semana Santa, ¡a las calles mis paisanos!

Antonio Ato

Gracias a todos por estar hoy aquí y en este momento tan especial para mí, aunque sé que muchos habéis venido para escuchar a unos chavales con uniforme que andan sueltos por aquí, no pasa nada, os entiendo.

Querido pueblo de Abarán,

Es un honor dirigirme a todos ustedes como pregonero de Cuaresma en este año tan especial. Como músico y amante de nuestras tradiciones, siento una profunda gratitud por la oportunidad de compartir este momento con cada uno de ustedes. Este año, la emoción se multiplica al ver el retorno a la Semana Santa de Abarán de la Banda que me ha llevado a este lugar tan privilegiado como pregonero de Cuaresma; me refiero a la Banda de Cornetas y Tambores Ecce-Homo que desfilará en procesión por nuestras calles después de 8 años. Nuestra música resonará con fuerza, recordándonos la esencia y la pasión que encierra nuestra Semana Santa.

Hace unos días, a través de un par de entrevistas que me hicieron con motivo de este nombramiento, tanto Radio Abarán como los compañeros de San Juan a quienes aprovecho para felicitarles públicamente por su 150 aniversario; me preguntaban cosas como ¿a qué huele la Semana Santa para mí?, más que oler, para mí la Semana Santa no huele sino que suena, suena a tambor. El tambor ha sido prácticamente una forma de vida para mí, pero si tengo que encontrar un sonido entre mis recuerdos que me transporte de inmediato a la Semana Santa de Abarán, ese sería este:

El sonido más significativo que me transporta inmediatamente a la Semana Santa abaranera es el que desgraciadamente no volveré a escuchar, el redoble de mi tío Enrique. Me encantaría encontrarlo sentado entre vosotros en el público, pues es la persona por la cual hoy estoy aquí. Casi todos los que entramos en la Semana Santa desde niños tenemos una figura por la que nos metemos en este mundillo, un padre, un hermano, un abuelo, un primo o, como es mi caso, un tío, mi Chache.

Junto a él guardo recuerdos imborrables de las noches frías de ensayo, de los intentos por imitar sus redobles, de los días de pasacalles y de las procesiones. Siempre estuvo a mi lado, orgulloso de cómo cada vez me desenvolvía mejor con el tambor. Con él me empapé en todos los sentidos de todos los entresijos sobre este mundo de la Semana Santa de Abarán. Siempre ha sido el responsable de las bandas donde ha estado, llevando instrumentos de un lado a otro, organizando materiales y realizando viajes para recoger a chavales.

Y qué decir de su peculiar manera de redoblar, manteniendo viva la vieja escuela, esa manera de redoblar, reconocible hasta de lejos, esa manera peculiar de golpear con el palillo el parche y el aro de la caja a la vez sacando ese sonido tan único, sencillez y elegancia en el redoble, sin meter muchas tonterías, seriedad en el desfile pero chulo como nadie, como buen abaranero, sin afán de protagonismo, dando siempre una oportunidad a aquel que apuntaba maneras, así era él y así era el sonido que durante 54 años ha dejado impregnado por las calles de nuestro pueblo Semana Santa tras Semana Santa.

Me dirijo a ti como si estuvieses aquí delante, me gusta pensar que desde este lugar sagrado pudiera abrirse un portal hasta el cielo y por un instante pudieras ver que todo lo que hiciste por mí me ha llevado hasta aquí hoy, hasta este atril para pregonar la Cuaresma de Abarán, la verdad suena de vértigo, pero tranquilo, sé que desde allí me vas a mandar todas tus fuerzas para que todo salga bien.

Estos párrafos son solo un reflejo de la enorme gratitud que siento hacia ti por tu dedicación a la Semana Santa abaranera y por haberme introducido de tu mano en ella. De este modo quiero rendir mi pequeño homenaje al verdadero artífice de que yo hoy esté aquí y de que haya amado con tanta fuerza el tambor. Gracias por todo. Con tu ejemplo, seguiré adelante e intentaré introducir a mis hijos y sobrinos en este mundo, por cierto, tu nieto Enzo se ha colgado el tambor por primera vez este año y desfilará con la Samaritana, solo te digo que lo ha cogido con muchas ganas, nos aseguramos de que tu legado perdure por muchos años.

¡Gracias, gracias y gracias!

¡Un aplauso al cielo! ¡Va por ti Charli!

Déjenme que les cuente mis inicios y mi pequeña andadura por este mundo de las Cornetas y Tambores para que comprendan un poco mejor quién soy yo. Hasta donde me alcanza la razón, mi vida ha estado vinculada a este objeto de manera ininterrumpida: dos palos de madera que tantos compases y tantos momentos me han regalado a lo largo de toda mi vida.

Ciezano nacido en el año 87, hijo de padre ciezano, Antonio, madre ricoteña, Julia, acogido por Abarán y su Semana Santa en el año 93, a la edad de 5 años y esta es mi historia:

Recuerdo con claridad varias cosas de aquel primer día que todo comenzó. Era febrero del año 93. Aquel día esperaba que mi tío viniese a casa a recogerme por la tarde y llevarme con él. Mi madre le entregó 10.000 pesetas para un tambor, así que lo primero que hicimos nada más llegar a Abarán fue parar justo aquí, en la tienda del Bolo. Fue allí donde compramos mi primer tambor, uno pequeño con la bandera de España pero de los de verdad.


Fue así como me vi en la antigua escuela de la Garita, donde ensayaba la banda del Ecce-Homo. Al principio, me sentí abrumado por la cantidad de personas desconocidas, pero con el tiempo y gracias a personas como Maite, redobladora de la banda, fui perdiendo esa timidez. Ella fue un apoyo crucial para mí en aquel entonces y así integrarme de lleno en este mundo, desde entonces hasta ahora. Gracias, Maite. Mi primera túnica me la cosería María Elena, quien ya lleva 62 años cosiendo túnicas para todos los Abaraneros.

Con el paso de los años, mi destreza con el tambor fue en aumento, así que muy pronto fui uno de aquellos niños que siendo muy pequeño ya redoblaba en Semana Santa por las calles de Abarán. En el 96, después de haber dado muchos viajes a Abarán para ensayar, finalmente nos mudamos aquí a vivir.
En el año 97 desfilaríamos con la Hermandad de Ntro Padre Jesús, con “los Armaos”, ensayando en la calle David Templado. Recuerdo los convites de los armaos y esa casa antigua donde guardaban todos los trajes.

Al año siguiente (1998) iniciamos una nueva etapa en la Banda de San Pedro. Sería durante esta etapa donde maduraría el gusto musical por las bandas de cornetas de estilo sevillano, influenciado por las bandas que desfilaron en el conocido certamen de bandas que año tras año se celebraba en esta villa. Bandas de renombre como El Sol, Cigarreras, Virgen de los Reyes, Presentación al Pueblo o las Penas de Úbeda. Aquello sin duda marcó un antes y un después para los músicos Abaraneros amantes de la música de Semana Santa.


Siendo extinta la formación abaranera Banda de Cornetas y Tambores Virgen del Oro y unos años después el Ecce-Homo, los primeros que conseguirían implantar el estilo de la policía armada de Sevilla en Abarán.

La música cofrade no era fácil de tenerla a nuestro alcance como ahora, no existía ni YouTube, ni Spotify ni se podían comprar discos por internet. Así que lo que hacíamos era pasarnos grabaciones a través de cintas y CDs. Recuerdo quedar con uno de mis grandes amigos, Antonio Sánchez, Torda. Él tocaba con la Flagelación, pero teníamos algo en común: amábamos esta música tanto como yo y soñábamos con tocar en el Ecce-Homo algún día. Quedábamos muchas tardes para escuchar música en su casa. Qué cosas, quedar para escuchar cintas y discos de Semana Santa, una y otra vez, aprendernos las marchas.

Recuerdo con mucho cariño la cinta de la Banda del Sol por su 25 aniversario y la cinta de Corona de Espinas del disco Amor. Aquella música, sin duda, caló muy dentro de mí.

En mis últimos 4 años en San Pedro, conseguimos estar cerca de aquel sueño, cambiando por completo la percusión nueva de estilo redoblante, la túnica por un uniforme y el repertorio a uno adecuado a la corneta de dos pistones, interpretando marchas como “Reo de Muerte” o “Reina de mi Amargura”.
Pero aquello no fue suficiente y la banda poco a poco se fue disolviendo, siendo yo uno de sus últimos componentes en abandonar la formación Abaranera a finales del año 2006.

Después de dejar la banda de San Pedro en 2006, podía irme tranquilo a formar parte del Ecce-Homo, pero caprichoso el destino, justo en ese momento el Ecce-Homo perdió a una buena parte de sus componentes. La incertidumbre era grande en ese momento y no sabían si iban a salir, así que fue entonces cuando llamé a la puerta de una de aquellas bandas que tuve la oportunidad de conocer en uno de los certámenes que se realizaron aquí: la banda de la Virgen de los Dolores de Ricote, dirigida entonces por Jesús Alberto Saorín y bajo la dirección musical de Don Juan Francisco García Muñoz, director musical de la Banda de Cornetas de la Expiración de Huéscar (Granada). Me abrieron las puertas de par en par. Con los de Ricote pasé 3 años en una etapa que recuerdo como una de las mejores etapas que he vivido en este mundillo.

Aquí conocí el verdadero significado de hermandad y es que no podía ser de otra manera teniendo como máximo responsable a alguien como Victorio Miñano Turpín. Con ellos tuve la oportunidad de tocar por primera vez aquella música que tanto amaba, viajé un montón, tocando en lugares como Madrid, Calahorra, Sevilla y hasta en Zaragoza, teniendo la oportunidad de tocar a los pies de la Virgen del Pilar en su gran día. Considero a los de Ricote mi segunda casa y familia, de donde me traje amistades que guardaré siempre conmigo como Alodia, Rafa, Grego, Sonia, Patri y sobre todo uno de los que pasaría a ser uno de mis grandes amigos en la vida, Jesús Alberto, más conocido como “El Pistones”, sin olvidarme de Lourdes, La Tata, Anto y todas aquellas madres que siempre se encargaban de que no nos faltase de nada. Estaré eternamente agradecido por todos aquellos años que pasé con ustedes y por ello, Ricote será considerada para mí siempre mi casa y mi familia.

En 2009, di por concluida mi etapa en Ricote. Decidí ahora sí dar el paso de volver a la banda de mis orígenes, mi querido Ecce-Homo. Aquí, sobre todo, el aprendizaje fue brutal, me empapé de sabiduría de compañeros que sabían muchísimo más que yo. No fue nada fácil, pues el nivel de exigencia que llevaba formar parte de una percusión como esta era altísimo. Dirigida con gran talento por nuestro compañero y director Joaquín Yelo, contando con un grupo involucradísimo, la banda prosperaba a pasos agigantados, pasando a montar marchas de gran nivel como “La Pasión” o “Ahí queò” de Triana.

En el año 2011, la banda organizó el primer certamen en nombre de nuestro querido Toñi, de quien quiero acordarme mandando un saludo desde el que fue su atril durante tantas ocasiones para presentarnos. Fue en aquel Certamen donde tuvimos la oportunidad de compartir cartel con una de mis bandas favoritas, “Las Penas de Úbeda”, donde conocí a dos personas a través de las que se construyó un Puente entre Úbeda y Abarán para siempre: Pablo y José, quienes están presentes en cada momento importante de mi vida y yo de las suyas.

En el año 2012, por circunstancias, di un paso adelante junto con mis compañeros encargados de la banda para ayudar en lo que estuviese en mi mano. Fue entonces cuando, por mi cuenta, me involucré de manera directa con uno de aquellos proyectos que parecía imposible que algún día llegase a ver la luz: la confección de un nuevo uniforme. Para mí, sin duda, aquello fue uno de los grandes momentos vividos aquí. Tras muchas horas dedicadas, muchos viajes, muchas llamadas, acabó haciéndose realidad. Un proyecto que vio la luz un Viernes de Dolores para la Semana Santa del año 2014, tras mucho esfuerzo individual por parte de cada uno de sus miembros para conseguir costearlo, siendo el coste de cada uno casi 300€, ascendiendo a un total de casi 15 mil €, casi nada.

Costear una banda como esta sin tener apenas ningún tipo de ayuda y no procesionar en ninguna parte donde poder recibir cualquier tipo de ingreso es algo realmente difícil y complicado. La compra de instrumentos nuevos, arreglos, etc., tanto que en 2016, y tras pasar por un momento económico muy complicado, nos vimos en la obligación de aceptar dos contratos y desfilar así en Huéscar y El Ejido, el día de Viernes Santo.

Ese mismo 2016, la banda pasó por uno de sus momentos más difíciles tras discrepancias con su hermandad y un desafortunado percance durante la procesión del Domingo de Resurrección de aquel año en Abarán. Se produjo la desvinculación con nuestra hermandad del Santísimo Cristo del Ecce-Homo de Abarán y fue entonces cuando culminé otro proyecto el cual llevaba ya un tiempo entre manos: el de los nuevos mantolines para la cuerda de cornetería. Aprovechando un boceto de uno de nuestros compañeros “Yayo”, diseñé un nuevo emblema propio, para aplicarlo en nuestro pecho y en este mantolín. El proyecto que vería la luz en enero del año 2017.

En 2018, tras haber desfilado en lugares como Cuevas del Almanzora (Almería), llegaría una llamada que marcaría un antes y un después en esta formación. Esta llamada la recibí yo, un hombre que dice llamarse Luis y ser presidente de la Hermandad de La Trinidad de Utrera, Sevilla. Pregunta si la Banda está libre para el Jueves Santo de 2019. Sinceramente, creía que era una broma. Pasé la llamada a Joaquín, una broma que se haría realidad, aunque la lluvia el primer año

y una maldita pandemia nos impidieran desfilar hasta el año 2022. Entonces se haría realidad una de las procesiones más ilusionantes para esta formación en lo que lleva de toda su historia: nos convertiríamos en la primera banda de cornetas y tambores de la Región de Murcia en procesionar en Semana Santa en la provincia de Sevilla. Cualquier cosa que os defina con palabras no se acercaría ni por asomo a lo que nosotros vivimos allí aquel día. Solo les diré que tras pasar el Arco de la Villa (uno de los lugares más emblemáticos de Utrera) y tras haber empalmado 3 marchas, la banda calló en un momento de desahogo. Tras ver aquel sueño cumplido, de repente, todos comenzamos a llorar. Literalmente, como se los digo, sí, todos a llorar. Aquel momento fue muy especial. Recuerdo preguntarnos constantemente aquellas personas que disfrutaban de la procesión con su familia cómo nos preguntaban después de interpretar cada marcha y nos preguntaban con ese arte que les caracteriza:

“Quillo de dónde sois?” De un pueblo de Murcia.
¡De Murcia, quillo! ¿De Murcia? ¡Pues tela como sonáis!

Desafortunadamente, en 2024 y teniendo la oportunidad de renovación, decidimos no participar en la procesión de Utrera debido al esfuerzo que implicaba y la necesidad de descanso para enfrentarnos a la procesión de Viernes Santo. Lo cual nos trae de vuelta a la procesión de Cuevas del Almanzora para los días Jueves y Viernes Santo y nuestro regreso a la noche de Viernes Santo Abaranero tras 8 años de ausencia.

A día de hoy, sigo siendo miembro de la banda, a cargo de la sección de percusión, y he combinado mi pasión por la música con mi amor por la fotografía, capturando momentos únicos de nuestra Semana Santa abaranera.

Los últimos 40 días de Cuaresma para nosotros son una cuenta atrás, nuestra puesta a punto donde cada marcha y cada detalle tienen que empezar a estar perfectos. Ya encendemos el incensario para que su olor nos recuerde que la Semana Santa está a la vuelta de la esquina, empezamos a andar haciendo pasacalles. Pero para mí, el tiempo de Cuaresma es mucho más que simplemente noches de ensayo.

¿Cómo logro que estas noches sean distintas y me hagan consciente de que la gran Semana está a la vuelta de la esquina? Lo hago a través de las tradiciones Abaraneras de Cuaresma.

Para mí, comienza con el ritual de la noche antes del Miércoles de Ceniza, conocido como la noche del reventón. Es entonces cuando me reúno en casa de mis padres para cenar y, después de la cena, disfrutamos de unas riquísimas tortas fritas con chocolate. Esta simple tradición marca el inicio de la Cuaresma.

Al día siguiente, acudo al ritual del Miércoles de Ceniza. Siempre he asistido a esta cita desde que tengo uso de razón. Incluso recuerdo una vez que con 11 o 12 años subí aquí a la Garita y ya había acabado. Le toqué al cura en la puerta y me dijo que ya habían terminado y había tirado la ceniza que le sobró al jardín de la puerta. Allá que fui yo, vi el montoncico de ceniza y ni corto ni perezoso, yo mismo me puse la ceniza en la frente. Actualmente, acudo acompañado por mi pareja y nuestros hijos. Intento, siempre que sea posible, asistir con algún compañero de la banda, fortaleciendo así nuestros lazos y compartiendo el espíritu cuaresmal.

Durante los días de Cuaresma, paso la mayor parte del tiempo con mis compañeros de banda. Participamos en el besapiés del Cristo de Medinaceli y nos sumergimos en los preparativos finales.

En otro tiempo, las viviría de otro modo. Añoro aquella época de ajustar nuestras túnicas, visitando modistas de aquí para allí. Balcones con muñecos de Cuaresma, que nos recuerdan la posibilidad de romper la abstinencia cuaresmal por un día en caso de haber hecho alguna promesa, tradición que por suerte coge más fuerza año tras año.

El ambiente cuaresmal se hacía claramente evidente en nuestro pueblo a través de banderines y balcones engalanados. Semanas antes de Semana Santa comenzaban a verse sillas y cajas de fruta atadas con cuerdas y cadenas para reservar un lugar especial para ver las procesiones. Por las noches, el aire arrastraba sonidos de bandas que ensayaban en cualquier cochera dentro de nuestro pueblo. Recuerdo con nostalgia los días en que “El Bolo” colgaba tambores de la bandera de España en su puerta anunciando la proximidad de la Semana Santa y un cartel que decía: HAY CARAMELOS DE SEMANA SANTA.

La culminación de la Cuaresma llegaba con los pasacalles, es la última semana de ensayos, donde si se cruzaba en nuestro camino otra banda, nuestro objetivo era tratar de superarlas tocando más fuerte y sin perder el paso. ¡Qué tiempos aquellos!

Para mí, la Cuaresma es este emocionante período de preparación, donde cada tradición y cada encuentro fortalecen nuestro vínculo con la Semana Santa.

En estos tiempos de cambio y evolución, es crucial recordar la importancia de involucrar a nuestros niños y niñas en las tradiciones de nuestra Semana Santa. Ellos son el futuro de nuestra comunidad cofrade, los guardianes de nuestro legado cultural y religioso. Por desgracia, con el paso de los años, hemos visto cómo el número de niños que participan en las procesiones y desfiles de nuestro pueblo ha ido disminuyendo, y con ello, también lo ha hecho la presencia de bandas propias en nuestras hermandades.

Hoy en día nos encontramos con hermandades escasas de anderos, de nazarenos infantiles, aquellos que solían desfilar cargados de caramelos y llenando las calles de alegría y color. Atrás han quedado aquellas hermandades con filas interminables de niños y capirotes; y qué decir de las bandas, esas bandas que llevaban 20 tambores como mínimo. Esta situación es preocupante, ya que pone en peligro la continuidad de nuestra querida Semana Santa en los años venideros.

Mirad, hoy quiero compartir una anécdota que ejemplifica la importancia de esta labor de introducción a las tradiciones de la Semana Santa desde la infancia, y de cómo a veces un gesto pequeño puede cambiar y tornarse en algo aún más grande. Quizás, yo esté hoy en este atril y mi banda conmigo aquí un año más gracias a mi madre. Sí, como lo escucháis, mi madre tiene la culpa de que hoy estemos aquí.

El año pasado, la noche del tradicional besapiés, mi madre me llamó mientras estábamos Alba, Arya y yo en la pizzería, íbamos a cenar. Nos preguntó:

  • Hijo, ¿habéis ido al besapiés no?
  • Sí, mamá.
  • Muy bien, ¿y Arya? ¿La habéis llevado también?
  • No, no la hemos llevado.
  • Pues muy mal, tenéis que meter a los críos en las tradiciones de Cuaresma desde pequeños.

Aquello nos hizo tomar conciencia y, sin dudarlo, nos dirigimos a la iglesia dejándonos la cena pedida. De camino, le fuimos explicando el porqué de aquella tradición, y para ella fue una experiencia muy bonita. Después de su primer besapiés, me crucé con el nuevo párroco en la iglesia. Lo escuché hablando con unos chiquillos que le ayudaban y me transmitió algo. No sabía ni cómo se llamaba, pero vi algo en él. Al salir de ahí, escribí este mensaje a Joaquín:

  • ¿Ves factible recuperar el concierto de la garita?
  • Hay un nuevo cura, parece majo.

Veintitrés días más tarde y después de 10 años, volveríamos a nuestro tradicional concierto aquí.

Nuestro regreso aquí nos ilusionó bastante. Era una tradición muy arraigada en esta formación. Para ello hicimos un cartel y todo. Queríamos que fuese bonito y muy vistoso, así que vine personalmente a tomar fotos una tarde, acompañado de mi compañero Jorge. Don Felipe nos dejó a su disposición la iglesia, incluso nos permitió mover un candelabro colocándolo en mitad del pasillo. Sin darnos cuenta y a mitad de la faena, la misa comenzó. Recuerdo que nos quedamos sentados escuchando la misa entera, mostrando así respeto. En aquel momento, me di cuenta de la importancia que un gesto, por pequeño que sea, puede tener un impacto significativo en nuestras tradiciones y en nuestra comunidad cofrade.

De nosotros depende que esa semilla crezca dentro del marco cofrade. Todos podemos ser esa figura que haga que vuestro hijo, sobrino o ahijado amen la Semana Santa tanto como la amamos nosotros. Concienciémonos de ello y hagamos que así sea.

Queridos vecinos y vecinas de Abarán,

Se acerca uno de los momentos más esperados del año: nuestra Semana Santa. Es un tiempo de profunda reflexión, devoción y tradición que nos une como comunidad.

El Domingo de Ramos marca el comienzo de esta celebración tan significativa, con la procesión de la burrica, recordándonos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Pero este año, hay algo especial que añadir a nuestra agenda.

Por primera vez, tendremos una procesión adicional esa misma tarde, organizada por la nueva hermandad de humildad y paciencia, donde tendremos el privilegio de acompañarles con nuestra música. Es una oportunidad única para ser testigos de este nuevo capítulo en la historia de nuestra Semana Santa. Os espero a todos en las calles el Domingo de Ramos para vivir juntos esta experiencia única.

Desde esta privilegiada posición, hago un llamado a todos, jóvenes y mayores, a unirnos en esta semana única y tan especial para todos aquellos locos que vivimos estos días con tanta pasión y entusiasmo. Es la semana de túnica, de música, de reencuentros con compañeros de hermandad, con nuestros compañeros de vara; semana de reencuentros con rincones y esquinas que se visten de gala y cuentan como nadie el sonido de nuestras marchas más queridas. Que nuestras calles se llenen de devoción, música y hermandad. Que cada paso en las procesiones sea un recordatorio de nuestra identidad y fe compartida.

Os deseo que esta Semana Santa sea una experiencia enriquecedora, llena de momentos especiales y encuentros significativos para todos vosotros.

¡Que la música guíe nuestros pasos y la devoción nos una como pueblo! ¡Y que Abarán, VIVA SU SEMANA SANTA!

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