El doctor abaranero Joaquín Gómez, relata en primera persona el proceso de convalecencia de la covid

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Nuestro paisano, Joaquín Gómez, exjefe de infecciosas del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, ha vuelto a escribir un interesante artículo, que publica el diario digital murciaplaza, sobre el proceso de convalecencia tras haber vivido en primera persona la enfermedad de la Covid, la que define como una enfermedad multisistémica, que destroza a las personas. 

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Tras un año de estragos terribles por todo el mundo, se mantiene incólume. Su incidencia cambia de unas áreas a otras, dependiendo de la mayor o menor población, edad, sexo y según el grado de cumplimiento de la normas de protección. Su control activo tiene que realizarse por la autoridades competentes.

Los cambios epidemiológicos están relacionados con los viajes internacionales y el limitado control de los pasajeros en los aeropuertos, estaciones y fronteras. Las reuniones de más de cuatro no convivientes también son favorecedoras de los mismos. Así, actualmente la mitad de los nuevos casos, en varias regiones de España, se debe a la cepa inglesa y últimamente han aparecido otras cepas, procedentes de Brasil o Sudáfrica.

La clínica no ha cambiado significativamente. Su pequeña diferencia reside en que el predominio en las últimas oleadas se da más en personas entre 20 y 39 años, asintomáticos o con afectación leve en su mayoría y asociados con reuniones familiares de no convivientes. Al no ser graves en su inmensa mayoría, no se le presta atención y no se optimizan las normas de prevención (mascarilla, distancia, lavado manos) en esas reuniones, que tienen un máximo permitido de cuatro personas, que no tengan síntomas y no hayan tenido relación próxima con personas con clínica febril, catarral o sin clínica pero PCR o Antígenos positivos.

Las personas de mayor edad>65 años y/o con comorbilidades se encuentran asociadas con una mayor gravedad, si bien también puede relacionarse con el diagnóstico tardío, por no realizar precozmente los estudios principales (PCR Y TACAR PULMÓN). Finalmente existe un condicionante genético, en virtud del cual, hay personas dentro de una familia con varios casos de covid que no se contaminan o que la respuesta sin apenas tratamiento es muy buena, a diferencia de otras que a pesar de recibir todos los tratamientos disponibles no responden a ninguno.

Por último, tras revisar más de dos mil estudios de tratamiento, unos investigadores han incluido para su análisis 37 protocolos uniformes. De ellos, solo los corticoides a dosis elevadas existe opinión de su impacto positivo en su evolución. Varios estudios encuentran una menor mortalidad, especialmente en los pacientes que precisan oxígeno. Recientemente, un estudio multicéntrico, con participación del Servicio-Unidad de Infecciosas de la Arrixaca, encuentra que la combinación de corticoides a dosis elevadas, junto al inhibidor de IL-VI, toziluzumab, se asocia con disminución de necesidad de ingreso en UCI y una menor mortalidad. 

Estos resultados son ratificados por otro estudio, insistiendo su autores en la necesidad de que este tratamiento combinado se inicie en las primeras 48 horas para obtener su mayor beneficio. Por tanto, ante la ausencia de un tratamiento etiológico de referencia para la covid, es tributario poner a los investigadores de acuerdo y adoptar posturas comunes, siguiendo los criterios de gravedad. Para ello, se precisa de un mejor conocimiento de los factores predictivos independientes de mal pronóstico, como el coeficiente leucocitos/linfocitos superior a 6,1, en cuya presencia, probablemente de forma precoz, el tratamiento combinado podría ser la opción de mayor eficacia. 

Una vez que el paciente ha desarrollado la covid y lo supera, tras recibir el alta del hospital viene un periodo que no está bien definido y que se trata de la convalecencia.

Se denomina convalecencia al periodo de tiempo tras la remisión del proceso agudo, en el cual el paciente se va recuperando del destrozo que su organismo ha sufrido por la invasión de este virus tan letal, cuyo origen no está aclarado.

Sus características van a depender, fundamentalmente, de la edad, gravedad clínica, patologías previas, tratamiento precoz < 9 días de su inicio o tardío >10 días, duración estancia hospitalaria, ingreso y duración estancia UCI y presencia o no de complicaciones, especialmente las pulmonares y cardiacas.

De acuerdo con estos criterios, podemos clasificarla la convalecencia en tres grandes grupos:

a.- Corta (15-21 días)

Se asocia con los casos de gravedad clínica leve sin patología de base, sin ingreso hospitalario o si ingreso estancia menor de 3 días, tratamiento precoz.

b.- Mediana (2-3 meses).

Gravedad clínica moderada-grave, presencia de patología de base, ingreso hospitalario > 3 días, tratamiento precoz no UCI.

c.- Larga (> 3 meses)

Gravedad clínica grave-critica, presencia de patología de base, ingreso hospitalario >10 días, tratamiento tardío y necesidad de UCI.

De todos los factores influyentes hay que destacar la situación de la inmunidad del paciente en su fase inicial y la susceptibilidad individual condicionada genéticamente. La inmunidad tiene una importancia vital, como sucedió en mi experiencia personal. 

La Vitamina D, C y el zinc son elementos que inducen la producción de inmunidad celular a través del estimulo de sus células, limitando la destrucción de linfocitos, cuya disminución importante conduce a los procesos hiperinflamatorios que producen la afectación multisistémica que se asocia con su mayor gravedad, morbilidad y mortalidad. 

Artículo completo en murciaplaza .

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