El Caracol de los armaos (Un rito ancestral)

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Con este ritual, se pone prácticamente fin a los desfiles procesionales en Abarán. Hoy hemos querido reflejar en este artículo esta costumbre abaranera y de la cual nos ilustra D. José Gil en un artículo del libro de Semana Santa de este año que hemos recogido también aquí.

José Gil García

En el programa de Semana Santa del año pasado al destacar algunas instantáneas meritorias de nuestras procesiones, alejadas de circunstancias que en nada contribuyen a su obligado recogimiento y esplendor, cité de pasada la curiosa y entrañable estampa de El Caracol de los Armaos, prometí detenerme en los elementos históricos, casi ancestrales, así como espirituales y esotéricos que adornan dicho rito. Vamos a ello:

A) La puesta en escena

Pese a ser conocida por la mayoría de los lectores apuntaremos las reglas esenciales que rigen la danza del caracol:

1.- En el centro del lugar donde se realiza se colocan el Signifer, como era llamado el abanderado de los distintos cuerpos de ejército romanos, un tamborista, que garantizará el redoble cuando la espiral sea muy apretada y el Jefe de Ceremonia que ordenará y controlará el momento de iniciar la salida del laberinto.

2.- La tropa se irá colocando en fila de a uno y empezará la espiral en sentido contrario a las agujas del reloj.

3.- Tras haber alcanzado el grado máximo de enroscamiento el maestro de ceremonia ordenará girar al que marcha en cabeza en el mismo sentido que las agujas del reloj, es decir, se invierte el sentido de la marcha. Procurará que todos los participantes pasen por el Centro donde está el abanderado.

4.- Terminada la espiral unas veces se suele repetir o no y se vuelve a la formación de desfile normal.

B) La geografía de El Caracol

La danza del caracol la realizan numerosas corporaciones de Armaos de la geografía española, principalmente en el Levante y Andalucia y menos en el resto. Es el atractivo central de la Semana Santa de Almagro, celebrándolo más de doscientos armaos, también en la mayoría de pueblos del Campo de Calatrava. En nuestra zona se realiza en Orihuela, Alhama, Aledo, Jumilla, Cieza, Abarán y un largo y prolijo número de poblaciones.

C) La Historia

Como veremos más adelante, los ritos con laberintos, caracoles o espirales son ancestrales, pero nos interesa datar concretamente este de los armaos.

Aunque durante toda la edad media se representaron autos sacros, las procesiones con sus hermandades y estructura cercana a la nuestra son frutos de la Contrarreforma. Se conformaron a finales del siglo XVI y su auge y establecimiento definitivo lo marca el final del siglo XVII, impulsadas por el barroco. De principios del XVIII tenemos las primeras noticias de hermandades de Armaos y posiblemente la danza de El Caracol se iniciara en estos siglos citados. Sin embargo, ni en pueblos con una mayor tradición de dejar constancia histórica de su devenir se atreven a datar la danza de El Caracol en unas fechas concretas. Se suele considerar, pues, mediados del XVIII como posible inicio.

D) El espacio y el tiempo

La geografía de El Caracol o espirales se extiende por todo el mundo y su tiempo tan sólo conoce la interrupción de la modernidad, en que la muerte se ha vestido con ropajes con olor a tanatorio que intenta enmascarar y soslayar el final del hombre.

Así, se han encontrado espirales en pinturas rupestres, y en enterramientos primitivos, que ponían caracoles en las manos y cuerpo del difunto.

Hay desde el norte de Europa al sur petroglifos con espirales. Los Celtas celebraban una danza en espiral donde caían al suelo y se levantaban en señal de reconocer la dureza de la vida y tras llegar a un punto central salían alegres y liberados del mal.

La mitología griega nos lega el mito del Laberinto y cuenta que Teseo celebraba cada año una danza en espiral con los jóvenes liberados tras matar al Minotauro, describiendo círculos concéntricos llegaba a un centro y volvía a salir libres de la muerte.

Los etruscos y romanos también los utilizaban como signo de muerte y liberación.

Dando un salto en el tiempo tenemos las catedrales francesas desde el gigantesco laberinto de 15 metros de Chartres, Amiens o Arras a las italianas, donde los llaman nudos de Salomón, como la de Santa María del Trastebere. En todas, los peregrinos que no podían ir a Tierra Santa los recorrían descalzos o de rodillas, llegaban al centro y salían por el camino ya recorrido y consideraban que era una forma de purificación.

La catedral murciana también tiene un ejemplo de laberinto en la bóveda de la antesacristía, cuyo portal fue construido en 1531 por Jerónimo Quijano y que se le llamaba bóveda de capazo, ya que su espiral recuerda cómo se tejían los culos de los capazos de esparto. Y hay más, en un bajorrelieve de la sacristía de nuestra catedral hay un caracol que trepa por la cruz de Cristo.

La literatura también los recoge en Las Danzas de la Muerte y la pintura renacentista insiste en ellos, la única diferencia es que mientras los laberintos circulares profanos siempre significan liberación, los religiosos exigen la intervención de Cristo y su gracia tras su muerte y Resurrección.

E) Atavismo, mística y rito iniciático en El Caracol

La simbología de los caracoles, espirales y dédalos desde los más remotos tiempos ha sido estudiada por muchos autores, desde el prestigioso arqueólogo español Rivera Dorado, a estudioso de la categoría de Cirlot, René Guenon, Hermann Kernn o Mircea Eliade . Todos coinciden en darle al caracol, los símbolos en espiral y dédalos un carácter místico y esotérico cuyo sentido podemos resumir, lo más vulgarizado posible así:

El caracol y sus espirales son consideradas como un camino tortuoso, difícil, de pruebas expiatorias para el hombre que le lleva a un punto central, que significa la muerte, del que sale purificado, libre y presto para entrar en la otra vida de esplendor y plenitud en la divinidad o sea una Resurrección.

Según como he resumido las interpretaciones de los estudiosos, no nos debe extrañar que el Cristianismo hiciera suya, incluso incidiera en ella, una interpretación espiritualista de estos símbolos y por ello que sea Domingo de Resurrección cuando los armaos lo celebran. Cristo lleva tres días muerto, ha bajado a los infiernos, ha recorrido su espiral de dolor y muerte, purificado de todo mal resucita y lo ofrece al hombre como símbolo de liberación eterna,.

F) Conclusiones

Que los armaos celebren desde antiguo la danza del caracol, es un signo de expiación, perfeccionamiento y liberación, ampliamente reconocido en la bibliografía sobre el tema. Que sea Domingo de Resurrección lo reafirma.

Otra cuestión es que El Caracol que los armaos de Abarán o cualquier otro pueblo, tenga el sentido místico en los actores y espectadores actuales. Realmente es tan sólo la representación de una costumbre. Pero el vulgo o pueblo de a pie no puede conocer muchos orígenes de sus actos más normales en fiestas, simplemente las vive. Igual que no conoce casi ninguna etimología de las palabras que usa y, sin embargo, habla una lengua. Traerles el porqué de las cosas pienso que es oportuno, aunque, a veces, intrincado, enmarañado y arduo…como la concha de un caracol.