El Ayuntamiento de Abarán limpiará sus cajones de facturas atrasadas

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El Pleno del Ayuntamiento de Abarán aprobó por unanimidad una modificación de créditos por importe de 528.425 euros que permitirá seguir pagando mensualmente las subidas salariales del 1,75% del año 2018 y del 2,25% del presente año a los empleados municipales.

Noticia publicada por La Verdad.

Además, la modificación presupuestaria permitirá abonar facturas pendientes de los años 2017 y 2018 que se encontraban en los cajones, valoradas en 130.000 euros. Corresponden a diferentes conceptos, como gastos de fiestas (55.000 euros), energía eléctrica (20.000 euros), reparaciones en Urbanismo (22.550 euros), gastos del cine (22.439 euros) y mantenimiento de piscinas (9.000 euros), entre otras.

El aumento de los 528.425 euros se financiará mediante bajas de créditos de otras partidas. La más significativa, la de la amortización de préstamos (357.425 euros) y la de la aportación al Consorcio de Extinción de Incendios (68.000 euros), ya que la financiación del segundo semestre de este año corre a cargo de la Comunidad Autónoma.

El alcalde de Abarán, Jesús Gómez, argumentó que «debido a que el Ayuntamiento funciona con los Presupuestos de 2017 prorrogados, se hacía necesaria esta modificación presupuestaria para atender las necesidades reales de este ejercicio económico 2019, como son las subidas a nivel estatal en el sueldo de los funcionarios y el pago de facturas de créditos no reconocidos, así como la contratación de personal para la Escuela de Música».

Por su parte, el portavoz del PP y e alcalde, José Miguel Manzanares, estuvo de acuerdo con esta modificación, pues «ahora mismo priman las familias y las empresas que no tienen culpa de que tengamos un Presupuesto obsoleto prorrogado con unas previsiones de 2016».

Reagrupación de préstamos

Por otra parte, el Pleno dio el visto bueno a la agrupación de los dos préstamos que en la actualidad el Ayuntamiento mantiene vigentes con el ICO (Instituto de Crédito Oficial) en una sola operación, de tal forma que el periodo de carencia de su amortización se amplía dos años más, aunque sí se pagarían los intereses derivados de dicho préstamo.