José S. Carrasco: “Arte con mucho arte”

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Un gran acierto la decisión de asistir el pasado domingo por la noche a la representación en nuestro entrañable teatro de la obra ARTE a cargo de tres paisanos nuestros: Domingo Carrelón,  David Saorín y Joaquín Fernández.

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Sin  ser  mi ánimo ni intención el ejercer de crítico teatral, me atrevo a decir que fue una actuación extraordinaria, que nuestros tres paisanos rayaron a gran altura poniendo en las tablas del escenario una obra de gran dificultad.

Y es que, con el titulo de ARTE, la autora Yasmina Reza, sobre la base de la compra de un cuadro, que realmente era un  fiasco, a gran precio por parte de uno de los tres personajes, se dibuja toda la complejidad de las relaciones humanas. Y esta complejidad exige a los actores una extraordinaria capacidad para pasar de un estado de ánimo a otro, en un triángulo de relaciones muy complicado.

Es por ello por lo que Domingo, Joaquín y David tuvieron que hacer una metamorfosis continua para conseguir hacer partícipe al espectador de lo que la autora pretendía con su obra. Algunas pinceladas de humor servían para liberar por unos instantes la tensión que sobrevolaba cada diálogo de los protagonistas, que supieron en todo momento transmitir los variados sentimientos que emergían del interior de cada personaje y sus variadas y cambiantes reacciones ante ese cuadro totalmente en blanco comprado a un alto precio.

Quedó, pues, más que de sobra demostrada la aptitud de estos tres paisanos para el teatro y hay que animarlos a que sigan en esta tarea.

Pero, si destacable es su aptitud para el teatro, más lo es su actitud para con su pueblo. Y es que nuestros tres paisanos hacen lo que deberíamos hacer todos, poner sus talentos al servicio de su pueblo, dedicar horas y horas de preparación, de memorización, de ensayos para que sus paisanos disfruten de una velada de gran altura.

Precisamente, la misma mañana de ese domingo, hablaba yo en ese entrañable “retiro” de la Ermita, con nuestra primera autoridad de que este era el único secreto para levantar un pueblo, para que un pueblo salga del adormecimiento y la apatía: que cada uno aporte a la sociedad lo que sabe y puede hacer, gobierne quien gobierne.

Es una idea que he repetido hasta la saciedad. Hay que poner en juego las capacidades y posibilidades de cada uno. Y así hay quien sabe tocar un instrumento, o bailar, o escribir, o cantar, o bordar, o pintar, o actuar (como Domingo, Joaquín y David). Pues hay que poner todo al servicio de la sociedad, como igualmente los ponen gentes como los del Palpelillo o los de los Gigantes o los de las Hermandades o los Animeros o las Amas de Casa o los zarzueleros o  tantas otras personas o grupos que, de una forma desinteresada, pensando solo en remover social o culturalmente este Abaràn que nos vio nacer, dedican mucho tiempo y esfuerzo para dinamizar esta sociedad.

Ahora, tras estos meses de inactividad y de alejamiento, hace falta más que nunca poner en juego esta actitud de servicio al pueblo pues debemos estar todos mentalizados de que estas serán las últimas fiestas “especiales”, de que ya las próximas tendremos procesión y romería y gigantes y carrozas y todo aquello que hemos perdido en esta pandemia y, al igual, debe ocurrir con la Navidad y la Semana Santa. Debe volver, aún con más fuerza, todo lo que hemos perdido en este tiempo tan negro y ser capaces de vencer todos los obstáculos que se nos puedan poner en el camino porque a un pueblo unido y no resignado difícilmente se le puede arrebatar lo que lo define como pueblo.

Para acabar, y volviendo al inicio, solo me resta animar a estos tres actores de talla y aptitudes a que comiencen ya a preparar otra obra para llevarla a la escena, pues así irán poniendo su grano de arena para que esta actitud de colaboración y servicio a este pueblo se vaya generalizando y poco a poco vayamos forjando ese Abarán con el que soñamos.

JOSE S. CARRASCO MOLINA

CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA

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